domingo, agosto 28, 2016

Ruta por el río Tambre y las carballeiras de Brion

Ruta: Río Tambre y carballeiras de Brión
Longitud: 17,5 km
Duración: 5 horas
Tipo de ruta: circular
Desnivel positivo acumulado: 583 m
Dificultad: moderada

El concello de Brión comparte con el de Negreira (al norte) un tramo del río Tambre, frontera entre ambos. Este río es uno de los principales de Galicia con 125 km de recorrido entre Sobrado dos Monxes y la ría de Muros y Noia. Unos 18 de esos km corresponden a Brión, afectados por el embalse Barrié de la Maza, Hoy recorremos parte de su orilla izquierda, enmarcados en la ruta de las carballeiras.


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Inicio de ruta

El inicio está en el puente da Insua o de Ons, junto al acceso a las instalaciones municipales de remo. Se sitúa en la carretera de Negreira a Ons y Mourentáns (DP-1302). Aquí encontramos el panel informativo de la ruta "oficial", con la que compartiremos algunos tramos señalizados como sendero de pequeño recorrido.



Tramo 1 (km 0-km 5)

El sendero comienza al otro lado de la carretera, en dirección sureste. Inmediatamente nos adentramos en las carballeiras que bordean la orilla del Tambre. Carballos, cerquiños, laureles... dan cobijo a una ruidosa prole de pequeños pájaros: garrapinos, carboneros o mitos, acompañados por arrendajos. Entre algunos de los pinos suena el golpear de un picapinos que se deja ver durante algunos instantes. Aparecen los primeros carteles con los nombres tradicionales de los lugares que cruzamos, aunque algunos no los podamos reconocer.

Vale la pena acercarse en algún momento hasta la orilla para tener una visión clara del río y de como le ha afectado el embalse, con el barro cubriendo gran parte de los márgenes y una corriente lenta. Precisamente esto favorece la presencia de algunos limícolas y garzas. El nivel del embalse varía considerablemente en cada época del año.

A la izquierda vamos dejando desvíos hacia la parte exterior del cauce del río: Pazos, Salaño, etc. Aproximadamente en el km 5 llegamos a O Gaiteiriño, un punto elevado previo a cruzar la primera aldea de la ruta, Forxán.





Tramo 2 (km 5-km 9)

En Forxán destaca la fuente y el cruceiro y, por detrás de la aldea, el castro, ovalado y con parapetos de hasta tres metros de altura, cuya corona está dominada actualmente por un espesa carballeira. Seguimos por la pista asfaltada, bordeando el lugar de Ombre y nos desviamos a la derecha por una pista de tierra entre maizales primero y bosque después. El camino desciende hasta encontrarnos con el rego de Viceso. Por una "pontella" pasamos al otro lado y dejamos atrás la fuente para proseguir por la orilla izquierda. Desde el camino podemos observar alguno de los hasta ocho molinos que hay un pequeño tramo de este cauce.

Llegamos a Viceso por detrás del cementerio. Desde aquí podríamos hacer la ruta indicada en el panel, siguiendo por diferentes iglesias y cruceiros. Una pequeña parada para disfrutar con la iglesia barroca y continuamos camino.





Tramo 3 (km 9-km 13)

Dejamos Viceso y giramos a la izquierda para cruzar entre cultivos, sobre todo maíz y cruzar la aldea de Mourentás. En esta época los bandos de tordos aprovechan los cultivos limitados por arboledas para alimentarse. Recortados contra el cielo observamos ratoneros y águila calzada.

Tras pasar la aldea alternamos manchas de bosques de castaño y roble con áreas de cultivo. Llegamos al lugar de Ons y cruzamos la carretera para acercarnos a la iglesia de Santa María y el cruceiro.

Lo siguiente será cruzar la carretera DP-1302 (que casi seguíamos en paralelo los últimos kilómetros) para tomar un desvío señalizado. A continuación las señales del sendero nos indican dos opciones: Os Prados o Fervenza del Pozo Negro. Tomamos esta última, a la derecha.







Tramo 4 (km 13-final)

Iniciamos el descenso por la Costa dos Muíños pasando pot una pontella sobre el rego de Chavielos, que reencontraremos más adelante. Entramos de nuevo en zona de bosque, semejante al inicio de la ruta, y que prácticamente no abandonaremos hasta el final. Tras un fuerte giro a la izquierda en la bajada alcanzamos de nuevo las orillas del Tambre. Nos desviamos un poco en el indicador de Pesqueira do Pozo Cardo para ver los restos de la antigua pesqueira, muros que cortaban el río para facilitar la pesca al derivar a los peces (trucha, salmón, lamprea) hasta los pasos estrechos. Aquí tenéis un documento pdf con abundante información sobre las diez pesqueiras de la parroquia de Ons.

Un poco más adelante se encuentra la fervenza del Pozo Negro, formada por el rego de Chavielos al unirse al Tambre, con una altura de unos seis metros. Un mirlo acuático se sorprende y se escabulle por encima de la caída de agua. Estamos en una preciosa zona sombría, rodeados de carballos, fresnos, alisos... Y en la zonas húmedas patrullan las libélulas.

Sólo nos queda terminar la ruta siguiendo el camino por el Coto da Agra y Volta do Bico para acabar en el mismo punto de partida.







La ruta no tiene mayor dificultad que la distancia, pero al no coincidir con las marcas amarillas y blancas de los senderos, pueden despistarnos. En cualquier caso, con gps se sigue fácilmente y podemos llegar a cada uno de los lugares por diferentes caminos y pistas; difícil perderse.

Álbum de fotos: en este enlace tenéis todas las fotos y algún vídeo de la ruta.

Más información:
- La ruta en el blog de Andan2.
- Información del "estreno" de la ruta en Lindeiros.
- Blog de senderismo del concello de Brion, aunque no contiene apenas información.
- "A auga en Ons", pdf con información sobre puentes, pesqueiras, etc. en esta parroquia.

lunes, agosto 15, 2016

Peña Cabarga, sobre la bahía de Santander

Al sur de la bahía de Santander se eleva la sierra de la Gándara. El punto más alto se conoce como Pico Llen o Pena Cabarga (569 msnm), nombre del Parque Natural del mismo nombre en el que se sitúa, que cuenta con una extensión de más de dos mil hectáreas y que incluye la formación geológica del karst de Cabárceno.


Pena Cabarga se erige como un excepcional mirador sobre su entorno. Este punto fue escogido para instalar un moderno mirador. En el se construyó una cámara oscura, en el que se aplica el mismo principio que funciona para la fotografía: un pequeño orificio en una de sus paredes permite la entrada de los rayos de luz reflejados de forma que se forma una imagen del exterior. Por desgracia, en la actualidad la falta de mantenimiento hace que esté cerrado y el mirador falto de atención. Aún así vale la pena subir.

Para acceder, podemos hacerlo de dos maneras:
- En coche: el acceso parte de la carretera N-635, frente al acceso al polígono industrial de Heras (6 km desde este punto)
- A pie: puedes escoger alguna de las rutas señalizadas desde la localidad de Solares. Si tienes tiempo y fuerza es lo más recomendable.




¿Que nos encontramos? Antes de llegar a la parte más alta, aparecen primero los repetidores. Una vez en la parte superior, hay un amplio aparcamiento. Una rampa da acceso a la cámara oscura y al propio mirador, monumento a la marina cántabra, pero la verja con candado impide el paso más allá. Una pena, nos quedamos con ganas de ir hasta alguno de los salientes. La cafetería también está cerrada. Así que nos queda rodear el mirador para admirar el paisaje, especialmente al norte y al sur, muy distintos.

Hacia el sur. Los Montes Pasiegos se muestran suaves y verdes, destacando el Picón del Fraile y Castro Valnera como los más elevados. Un panel bastante desgastado nos ayuda a identificarlos.



Hacia el norte. La vista es inmediatamente atraída por la bahía de Santander y la ría. Podemos distinguir la península de la Magdalena y su palacio cerrando la ciudad.






Con rampas de hasta el 19%, la ascensión por carretera es muy atractiva para ciclistas escaladores, lo que ha hecho que fuera final de etapa de la Vuelta Ciclista a España hasta en cuatro ocasiones. También es lugar de vuelo de parapente. Buitres y alimoches son frecuentes y fáciles de observar.

Más información:
- Folleto de rutas en el entorno de Peña Cabarga en pdf.
- Fotos del mirador recién estrenado en la web de Cantur.

jueves, agosto 11, 2016

700 escalones hasta el mar

Estamos en Santoña (Cantabria). Al este de la localidad se extiende el Monte Buciero, una península unida al continente por la playa de Berria. El monte, integrado en el espacio natural de las marismas de Santoña y Noja (también LIC y ZEPA),  cuenta con una extensión de unas 600 hectáreas y una altura máxima de 378 metros, Peña Ganzo. El ecosistema principal es el encinar cantábrico, un entorno muy especial. Sus acantilados están formados por estratos calizos verticales sobre los que actúa la fuerza erosiva del mar dando lugar a paisajes espectaculares. El entorno está cargado de historia con la presencia de fortificaciones napoleónicas. Una senda circular de unos 12 kilómetros nos permite recorrer el monte por su periferia, mientras que otras nos acercan al bosque, a las tradiciones o a los puntos más elevados.

Portada del folleto de sendas, con la imagen aérea del Faro del Caballo
Utilizando el sendero principal "Faros y acantilados" podemos acceder a uno de los puntos más espectaculares y más visitados, el Faro del Caballo.

Ruta: Santoña-Faro del Caballo
Longitud: 3,3 km
Duración: 1 h 20 min
Tipo: sólo ida
Desnivel positivo acumulado: 334 m
Dificultad: fácil


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Acceso

Accedemos al inicio del sendero desde el extremo oriental del paseo marítimo de la playa de San Martín (Santoña). Podemos aparcar en el entorno de la parte superior del Fuerte de San Martín, calle Monte. Inmediatamente nos encontraremos con el panel informativo.


Sendero

El camino es inconfundible. Comienza siendo una pista asfaltada para continuar como camino de piedras, siempre en continuo ascenso. Dejamos a nuestra derecha el fuerte de San Carlos, Bien de Interés Cultural originario del siglo XVII. Seguimos subiendo hasta alcanzar una barandilla de madera que sirve de mirador para la imponente peña del Fraile.

Durante un tramo perdemos de vista los acantilados y entramos en el dominio del bosque, un encinar cantábrico muy especial, reliquia del pasado. Domina la encina (más higrófila y con la hoja más ovalada que la mediterránea), acompañada de laurel, madroño o labiérnago, junto a otras más atlánticas como el roble, acebo, arce o espino.



Seguimos el camino principal acercándonos de nuevo a los acantilados y empezamos un ligero descenso en el que encontramos una señalización que nos indica la posibilidad de seguir de frente por el sendero de los faros que rodea todo el monte, o desviarnos a la derecha. Esta es nuestra opción. Un poco más adelante otro desvío nos llevaría a las baterías de San Felipe, pero de frente ya están el inicio de la bajada al faro.

Antes de empezar a bajar hay que mentalizarse que luego toca subir. Evidente, ¿no? Al inicio de la escalera tallada en roca un cartel nos lo advierte "Bajada peligrosa de 700 escalones". El descenso es bastante vertical y un cable de acero nos ayuda a asegurarnos en la bajada que puede llevarnos unos diez minutos. Al final nos espera un faro construido en 1863 y en la actualidad en desuso, sobre una plataforma en las que tenemos unas vistas maravillosas a este tramo del litoral cantábrico. Para mayor deleite, otro tramo de escaleras nos acerca hasta la superficie del mar para darnos un baño en aguas transparentes si el tiempo lo permite.





Para el regreso, toca subir los escalones con mucha calma y volver por el mismo camino o completar la ruta de los faros (esta ruta, en total supone unos 12 km hasta el punto de inicio).

Este lugar optó en 2014 a convertir en el "Mejor rincón" de España de la Guía Repsol, representando a Cantabria (el galardón se lo llevó el puente de Alcántara en Extremadura). Una pega: si os acercáis en verano, en día de playa, es posible que os encontréis un montón de gente haciendo el sendero y tomando el sol o bañándose en el propio faro, por lo que la sensación de romería (chavalada, chanclas, toallas, música, gritos) hará perder parte del encanto del lugar. ¡Escoged bien el día!

Este es el vídeo de Escapada Rural:


Todas las fotos en este enlace.

Más información:
- Web de Turismo de Santoña con descarga del folleto de rutas.
- Reportaje en la web Escapada Rural.

martes, junio 07, 2016

Siete breves lecciones de física

Título: Siete breves lecciones de física
Autor: Carlo Rovelli
Editorial: Anagrama / Colección Argumentos
Año: 2016
ISBN: 978-84-339-64007


Carlo Rovelli es físico, físico teórico. Su actividad se desarrolla alrededor de la gravedad cuántica de bucles, un intento de unificar la física cuántica y la relatividad general, diferente a la teoría de cuerdas. Pero también es escritor y colaborador en diversos suplementos de diarios, entre otros muchos méritos. Así que quien mejor para darnos "Siete breves lecciones de Física".

Y son breves de verdad. En la versión española de la editorial Anagrama el libro se reduce a unas escasas 100 páginas, con lo que cada lección no sobrepasa las 15 páginas.

Carlo Rovelli, imagen de la web del Centro de Física Teórica de Marsella
Primera lección. Einstein y su teoría de la relatividad. La visión de Einstein cambió nuestra visión del mundo (o la está cambiando, ya que no demasiada gente puede interpretar su significado): la curvatura del espacio y del tiempo, la expansión del espacio, la naturaleza del espacio gravitatorio... Una sencilla ecuación que nos abre nuevos ojos para entender el mundo.

Segunda lección. La mecánica cuántica. A partir de las ideas de Planck, formuladas a partir de 1900 sobre los "paquetes" de energía o cuantos nace la física cuántica. A partir de 1925 sus ecuaciones empiezan a reemplazar la mecánica clásica de Newton. Heisembreg, Bohr... nombres asociados al nacimiento de esta teoría, que posteriormente será la base para la física actual, pero que hicieron dudar al mismísimo Einstein por lo que representaba.

Tercera lección. El Universo. Los avances de la física y de la observación astronómica nos ofrecen una  visión del Universo desconocida hasta ahora, de su nacimiento y de su evolución: " nace como una bolita y luego explosiona hasta alcanzar sus actuales dimensiones cósmicas", el Big-Bang. Pero esto nos lleva a nuevas preguntas: ¿hay otro? ¿lo hubo antes?

Cuarta lección. Partículas. La teoría de partículas nos lleva a un mundo de electrones, gluones, quarks o fotones que llenan el Universo. Desde los años 50 a los 70 del siglo XX se pone a punto el modelo estándar, verificado  experimentalmente y uno de cuyos puntales fue el descubrimiento del bosón de Higgs en 2013. Sin embargo, no acaba de convencer al mundo de los físicos: su complejidad o la materia oscura que predice la hacen poco agraciada a sus ojos. Pero de momento, es lo mejor que tenemos.


Quinta lección. Una paradoja. Como dice el autor "un estudiante universitario que asista a las clases de relatividad general por la mañana y a las de mecánica cuántica por la tarde no podrá por menos que concluir que los profesores son unos necios o que hace un siglo que no se hablan, que están enseñándole dos imágenes del mundo en absoluta contradicción", a pesar de que ambas funcionan. ¿Hay solución? La teoría que intenta combinarlas es la gravedad cuántica de bucles, una idea revolucionario para explicar el Universo, la materia, la energía.

Sexta lección. Agujeros negros y calor. Ahora una pregunta (una lección) un tanto diferente: ¿qué es el calor? Y una respuesta sorprendente de Ludwig Boltzmann: el calor va de los cuerpos caliente a los fríos y no al revés, por azar, por probabilidad. Asi entra el azar en la física, para derivar hacia el concepto del tiempo (y el presente) y acabar con el calor de los agujeros negros de Hawking "una piedra Rosseta [...] que espera ser descifrada para decirnos que es de verdad el discurrir del tiempo".

Séptima lección. Nosotros. Una última reflexión sobre el lugar del ser humano en este mundo de la física, sobre nuestro libre albedrío y sobre, non podría ser de otra forma, como tenemos que plegarnos a las leyes de la naturaleza.

En un par de horas el libro está leído. Con ello no te convertirás en un gran entendedor de física, pero tendrá una visión global de hacia donde se dirigen las teorías actuales. ¡No os lo perdáis!


Más información:
- Web de la editorial.
- Web del autor en la Universidad de Marsella.
- Entrevista en "El mundo".

jueves, mayo 12, 2016

XXI Día de la Ciencia en la Calle

Un año más la ciencia y los científicos de todo tipo tomaron el Parque de Santa Margarita y los alrededores de la Casa de las Ciencias para celebrar el Día de la Ciencia en la Calle, y ya van XXI ediciones ininterrumpidas.


Más de 40 carpas entre los diferentes colegios, institutos, escuelas infantiles dedicaron el día a mostrar al público la Ciencia que se realiza en los centros educativos y otras entidades. En pocos lugares puede vivirse más de cerca los experimentos y conocimientos que cientos de estudiantes nos muestran en esta jornada. Como dice el alcalde de A Coruña en el folleto de este año "popularizar el conocimiento científico acercándolo a la calle, a la gente" es el objetivo.

Este año, el Día estaba dedicado a uno de sus participantes más entusiastas, Enrique Santillán, fallecido este curso.

¿Qué se podía ver este año? Como siempre, un poco de todo.

- Juegos matemáticos y puzzles.
- Extracción de ADN de la saliva o de batido de guisantes.
- Jugando con pompas de jabón.
- Electrolisis del agua.
- Nidos y muestras de avispa asiática.
- Hábitos de vida saludable.
- Robots y coches guiados por luz.
- Maquetas de máquinas simples.
- Pilas de hidrógeno, con patatas o con monedas.
- Muestras de egagrópilas o de esfinges.
- Los tropismos de las plantas.
- ...


Temprano, los profesores, alumnos y organizadores van llegando al Parque. Poco a poco los tableros y caballetes se van convirtiendo en mesas de trabajo y las carpas empiezan a llenarse de vida. Empezamos a ver como los alrededores de la Casa de las Ciencias se llenan de gente que va de un lado a otro. Algunos con prisas porque les falta algo para su exposición, otros con más calma en busca de sus amigos. Llegan las once de la mañana, suena Imagine de John Lennon y comienza la fiesta.

La carpa empieza a llenarse de gente. Los alumnos, timidamente al principio, van explicando sus trabajos al público que se atreve a acercarse. Nos tomamos un descansito y vamos a ver las carpas de otros centros. Hay viejos amigos, compañeros profesores, ex-alumnos, familiares... Nos paramos a que nos cuenten como hacer funcionar un reloj con una patata, a hacer figuras geométricas, como crecen las plantas buscando la luz o que son las egagrópilas de las aves rapaces y la cantidad de huesecillos que puedes encontrar en ellas. De camino a todo esto nos paramos saluda a la mascota, Medusa, y nos apartamos para que pase RD2D acompañado de soldados imperiales de la guerra de las galaxias. No nos podemos resistir a una foto con un morador de las arenas.



De regreso a nuestra carpa cruzamos junto a la banda municipal, rodeada de gente que escucha atenta. Nuestros alumnos ya están más sueltos. Algunos incluso bombardean con palabrotas científicas a los que se atreven a aguantar el chaparrón de información. ¡Es impresionante!

Y así continúa todo el día, entre reencuentros, charlas, experiencias y emociones. Magos, pasacalles, ajedrecistas, graffiteros... eso parece no tener fin. A las siete de la tarde vuelve a sonar la misma canción (Imagine) que nos anuncia que esto se acaba. Con las últimas fuerzas recogemos lo que queda de nuestros experimentos, lo empaquetamos y cargamos en el coche.

La última despedida, la vista de la carpa vacía y un sentimiento de emoción que sólo puede dar paso a otro: ¡estaremos aquí el año que viene y será nuestra décima ocasión!



Gracias a la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias y a todos y cada uno de los que forman parte de la organización por dejarnos ser parte de esta maravilla.



Vídeo de laduda.net

lunes, mayo 02, 2016

Una breve historia de casi todo

Título: Una breve historia de casi todo
Autor: Bill Bryson
Editorial: Editorial RBA
Año: 2014
ISBN: 978-84-9056-242-0


¡Historia de la ciencia en estado puro!

Aunque el "casi todo" se refiere a distintas disciplinas científicas, es cierto que página tras página de este libro podemos llegar a entender como la ciencia actual se basa en todos sus precedentes históricos. Si pensamos que los conocimientos siguen una línea recta y siempre una dirección correcta, al acabar el libro tendremos una visión mucho más real.

Me gusta la primera reflexión de la introducción: "Parecía haber una cuestión mistificadora universal, entre los autores de los libros de texto, para asegurar que el material con el que trabajaban nunca se acercase demasiado al reino de lo medianamente interesante y estuviese siempre a una conferencia de larga distancia, como mínimo, de lo francamente interesante (...). Los míos estaban escritos por hombres que sostenían la curiosa teoría de que todo quedaba claro cuando se expresaba con una fórmula". Así que, para no caer en este mismo error, este libro está escrito para responder a un montón de preguntas de ciencia, de un poco de todo, pero no pregunta a pregunta, sino mediante un hilo conductor que es la historia de sus descubridores, de sus éxitos y fracasos, de sus grandezas y de sus debilidades. Por supuesto, sin fórmulas y con muchas anécdotas entretenidas.

Portada de la edición inglesa
En este libro descubriremos a un Newton que escribió sus Principia de forma difícil intencionadamente para que sólo los más intelectuales pudieran seguirlo. Veremos a Cavendish calcular la masa de la Tierra gracias a la máquina que otro científico le dejó en herencia. Asistiremos a la dramática lucha de egos de los primeros buscadores de fósiles como Owen y Mantell o Cope y Marsh. Y al explorar la historia del descubrimiento del átomo seremos conscientes de como influyen entre si los acontecimientos científicos.

A partir del capítulo 16 nos adentramos en el mundo de la vida: el origen de los seres vivos, las cianobacterias, los estromalitos, los mohos del limo, etc. son los primeros protagonistas. Empiezan a aparecer nombre como Miller, S.J. Gould o Withaker. Como no, a continuación repasamos la evolución de la mano de la vida de Darwin, Wallace, Huxley, Lamarck o Mendel.  El siguiente paso es el descubrimiento de ADN, una historia de Watson y Crick, pero en la que se revaloriza la importancia que jugaron Wilkins y Franklin.

El último bloque está dedicado a los descubrimientos de la evolución humana, desde afamados buscadores de fósiles como los Leakey hasta investigadores actuales como Tattersall o Thorne.

Portada de la edición estadounidense
Para acabar, una reflexión sobre las extinciones provocadas por los seres humanos como el dodo, la vaca marina de Steller o el reyezuelo de la isla Stephens. Curiosidades como "¿dónde está el cadáver disecado de Inca, el último periquito de California? Nadie lo sabe, el zoológico de Cincinnati lo perdió." o como el último tigre de tasmania (tilacino) murió en 1936, del que sólo quedan fotografías y una vieja grabación de vídeo de 61 segundos, ya que lo tiraron con la basura diaria.

En fin, que al acabar el libro te quedas con una sensación de haber hecho un repaso intensivo a la historia de la ciencia, de la mano de sus protagonistas, con sus logros y sus fracasos, con sus personalidades interviniendo en el devenir de los acontecimientos. Y finalmente crees que conoces un poquito mejor el mundo de la ciencia.

Como se nota el gran trabajo del autor, periodista, basado en multitud de datos y consultas: casi 1000 referencia a notas recogidas, 18 páginas de bibliografía científica y un completo índice analítico para poder rebuscar cuando te haga falta.

Bill Bryson, de su página web


Más información:
- Referencia en la editorial RBA.
- Sitio oficial de Bill Bryson.
- La crónica en Papel en blanco.
- Un resumen en Fogonazos en forma de decálogo.