domingo, septiembre 20, 2020

Eso no estaba en mi libro de Genética

 

Título: Eso no estaba en mi libro de Genética
Autor: Sergio Parra
Editorial: Guadalmazán
Año: 2020
ISBN: 9788417547141


Almuzara es un Grupo Editorial de Córdoba que incluye el sello Guadalmazán, especializado en divulgación científica. Una de sus series de libros sigue el esquema de "Eso no estaba en mi libro de...": historia de la física, de la medicina, matemáticas, radiactividad, etc. cada uno escrito por su autor correspondiente. Sergio Parra, divulgador de amplio currículum en revistas, blogs, etc., firma dos de estos ejemplares: Eso no estaba en mi libro de historia natural y Eso no estaba en mi libro de genética. Por supuesto son sólo títulos. ¡Qué nadie se lo tome literalmente!

En este último, se adentra en una de las ciencias con más implicaciones de futuro, la Genética, y que aparece frecuentemente en los titulares de prensa, titulares casi siempre tergiversados en función del sensacionalismo, la exageración ... y pocas veces la rigurosidad o la información veraz.

Pues con este libro Sergio Parra intenta aclarar unos cuantos conceptos e introducirnos en algunas (bastantes) curiosidades. Pero sí, algunas aparecen en los libros de Genética ;)

¿Qué te vas a encontrar? Narraciones y explicaciones sobre el ADN y los genes, los aminoácidos y las proteínas, los genes y la base de la vida, aderezado con algo de humor, datos curiosos aunque muy significativos y muchas, muchas, referencias literales a otros libros y autores (Dawkins, Bryson, Henderson, Pinker, Jay Gould, etc.) y también al cine (¿os suena Gattaca o El show de Truman?).

Pero como esto de la genética nos afecta a todo lo que somos, también encontrarás apartados sobre la evolución, mutaciones, enfermedades y síndromes o el funcionamiento del cerebro. ¿Y que no puede faltar? Los estudios sobre los gemelos, que tanto dan que hablar sobre la relación genética-educación. La epigenética, el concepto de raza, la agricultura de transgénicos... Por supuesto también hay referencias al Proyecto Genoma, la técnica CRISPR y, finalmente, el futuro.

Algunas de esas cosas sí estaban en mi libro de genética, pero no por eso deja de ser interesante esta lectura, aunque a veces es un bombardeo de conceptos en los que te pierdes, sin un punto de referencia de ir a lo básico e introducirse en lo complejo, pasando de uno a otro nivel.

Una buena lectura para intentar introducirse en esta ciencia desde otro punto de vista.

Este es un fragmento de la introducción:




Más información:
- Sobre el autor en su blog Lugares que parecen de mentira.
- El libro en la web de la Editorial Guadalmazán.

sábado, agosto 29, 2020

Camiño dos Cerqueiros, del embalse del Eume al mirador da Carbueira.

El Parque Natural Fragas do Eume es el segundo mayor de Galicia en cuanto a superficie, con algo más de 9000 hectáreas. Sus áreas más representativas son las masas de bosque atlántico que rodean el tramo del río Eume entre el embalse y el monasterio de Caaveiro. Sin embargo en las "fragas altas", al pie de la Serra de Queixeiro, todavía quedan retazos de bosque autóctono, rodeados por el implacable monocultivo de eucaliptos. En estas zonas se enmarcan algunas de las rutas oficiales del parque, como esta del Camiño dos Cerqueiros.


Ruta: Camiño dos Cerqueiros
Longitud: 15 km
Duración: 4,5 horas
Tipo de ruta: circular
Desnivel positivo acumulado: 499 m
Dificultad: baja

Powered by Wikiloc

Acceso

Desde el monasterio de Monfero (como referencia), seguir en dirección a Pila da Leña por la CP-5002. Son unos 7 minutos en coche hasta el panel que indicia el acceso a la ruta. Primero nos encontraremos con el panel de la ruta de los Cumios de Sanguiñedo y a unos 100 metros el de la ruta de los Cerqueiros. En cualquiera de los dos tenemos hueco para dejar el coche (no demasiado).

Si queremos hacer la ruta en sentido antihorario, debemos seguir la carretera 1,5 km hasta el otro acceso (donde acabaremos esta ruta).



Tramo 1: del inicio a la orilla del embalse (km 0 - km 5,4)

Toda la ruta discurre por una pista ancha, apta para BTT (incluso para vehículo todoterreno). Este primer tramo es, además, en un descenso continuo en el que pasamos de los 630 metros de altitud a los 320 metros. Se trata, por lo tanto del tramo más cómodo.

Dejamos atrás los paneles de inicio de ruta y caminamos por una zona despejada, con pinos y matrorral a ambos lados. Por momentos tenemos vistas sobre algún tramo del embalse y, a nuestra izquierda, el monte de Escandadas, al otro lado del rego de Teixeiro. No olvidemos que estamos en la Serra de Queixeiro y que caminamos por terreno incluido en el Parque Natural Fragas do Eume.

Poco  a poco el paisaje va cambiando y comienza a aparecer la fraga, dominada por el roble. Cerca de las construcciones de O Aguillón, a 1,5 km del inicio está la alternativa del Camiño dos Corzos, de 2,5 km. Este camino señalizado con balizas de madera nos permite evitar la pista y reencontrarnos con la ruta cerca del mirador. Supone un "ahorro" de aproximadamente 1 km con la ventaja de ir por caminos más cerrados por el interior del bosque. Dejamos la alternativa y seguimos bajando hasta casi el km 3. El camino oficial sigue por la pista hacia la derecha, pero tomamos la opción de continuar de frente. Desde aquí podemos observar como se marca el límite entre el eucaliptal en las zonas altas y las fragas en las laderas. El bosque se hace más espeso y más solitario. Ahora sí que entramos en la fraga de verdad: roble, abedul, castaño, acebo...

Sólo tenemos que seguir este camino durante 1,5 km para estar ya casi en el final. Una barca nos indica que el embalse está ya ahí. Podemos bajar de frente o a la derecha. En nuestro caso, el desvío de la derecha nos lleva a localizar un caché (geocaching.com), por lo que el track de la ruta es aquí irregular. Dependiendo del nivel del agua del embalse, podremos avanzar más o menos por la orilla, pero este es un buen punto para hacer una parada y observar el paisaje y el efecto del embalse sobre las laderas.








Tramo 2: de la la orilla del embalse al mirador de Carbueira(km 5,4 - km 11)

Toca volver por el mismo camino, ahora en ascenso continuo. Llegamos al cruce de la ruta oficial y continuamos por ella  (hacia nuestra izquierda). La pista cruza el rego de Lioibos. A lo largo del camino encontraremos diferentes paneles informativos sobre el aprovechamiento del monte o sobre el corzo y el ciervo, habitantes de estos bosques y, originalmente, del interior de los vallados que vemos a ambos lados de la pista.

Seguimos en ligero ascenso y tras una pronunciada curva a la derecha (cercana al lugar conocido como O Topete) invertimos nuestro rumbo (ahora hacia el SO). En esta recta nos encontramos con el otro extremo de la alternativa, el Camiño dos Corzos, marcado por un panel indicativo. A nuestra izquierda resaltan unos enormes pinos, los más grandes de la zona. En unos metros más está el desvío al mirador (a la izquierda), Por supuesto lo tomamos, este será un tramo de ida y vuelta.

En 500 metros, y tras pasar por las casas abandonadas de Os Esterqueiros, dejamos atrás los árboles y el paisaje se abre en el mirador da Carbueira. Una plataforma de madera dotada de barandilla (ojo con las tablas sueltas) nos permite asomarnos a las vistas sobre el embalse. Vale la pena detenerse a analizar el paisaje e intentar imaginarse como sería el Eume sin el embalse, sus curvas y encajonamiento, visualizar como cada entrante corresponde a uno de sus pequeños afluentes (Teixeiro, Loibios, Picheira, Cadavas ou Xesta; ver alguna de las aldeas en las partes altas, más llanas (como la de enfrente, Pereira) o como las fragas intentan sobrevivir desde la media ladera hasta las orillas, con permiso del matorral, en las zonas más escarpadas.









Tramo 3: del mirador al final de ruta (km 11 - km 15)

Hay que desandar lo andado hasta la pista principal y retomar la subida. Poco más queda por contar. 2,5 km de pista de tierra, siempre en ascenso hasta encontrarnos con el otro acceso de la ruta, la otra entrada enmarcada por los paneles informativos. De nuevo en la carretera, sólo queda el tramo menos agradable: asfalto durante 1,5 km. Eso sí último tramo en ligero descenso. Por el camino, dejaremos a nuestra izquierda el acceso a otra de las rutas del Parque: el Camiño de Pena Fesa, una pista que nos lleva a uno de los puntos más altos del entornos, la Pena Fesa, vértice geodésico de 718 metros de altitud. Acabamos nuestro camino donde lo iniciamos, completando poco más de 15 km muy entretenidos.





Más información:
- La ruta en la web oficial Galicia natural e única.
- Una buena descripción en Más rutas y menos rutinas.

lunes, julio 20, 2020

Trevinca: cumbre de Galicia



Ruta: ascensión a Pena Trevinca desde Fonte da Cova
Longitud: 20 km
Duración: 6,5 horas
Tipo de ruta: ida y vuelta (mismo camino)
Desnivel positivo acumulado: 591 m
Dificultad: moderada

Galicia no es una tierra muy montañosa. Tiene un relieve muy variado, formado sobre un antiguo macizo de raíces graníticas erosionadas y posteriormente elevadas en la orogenia alpina. La mayor parte del territorio se sitúa entre los 500 y 600 metros, con una cadena de sierras, la Dorsal Galega, que rondan los 1000 metros. Es en la parte oriental donde se sitúan las mayores altitudes, en las sierras de Courel, Ancares y, sobre todo, el Macizo Central Ourensán y la Serra do Eixe. Esta última constituye un extremo de los Montes de León (y la Sierra de la Cabrera), a su vez un ramal de la Cordillera Cantábrica.

Es en esta sierra, do Eixe, en la que se sitúan los montes gallegos que superan los 2000 metros, destacando la mayor de las altitudes, Pena Trevinca (2127 m), en el límite entre Ourense y Zamora. Vamos a acercarnos hasta su cumbre.



Espacios naturales

Es interesante tener en cuenta que durante la ruta vamos a cruzar por tres espacios naturales protegidos diferentes, uno gallego y dos castellanos:
- Zona de Especial Protección dos Valores Naturais de Pena Trevinca (Ourense), LIC y Zona de Especial Protección Para as Aves.
- Sierra de la Cabrera (LIC de la Red Natura 2000) y Monumento natural Lago de la Baña (León).
- Parque Natural del lago de Sanabria y alrededores (Zamora).

 El paisaje está dominado en las zonas altas por el matorral de brezo y genista, alternando con prados alpinos de gramíneas y en algún tramo de zonas encharcadas y turberas. Aunque no las cruzamos, son importantes en el entorno algunas masas boscosas, especialmente las formadas por los tejos y los abedules. En los enlaces a las fichas de los espacios naturales hay información muy detallada de los valores naturales del entorno.



Acceso

Iniciamos la ruta en Fonte da Cova, puerto y paso entre Galicia y Castilla-León, a unos 1800 metros de altitud. Desde Galicia, por la OU-122 desde Sobradelo (26 km); desde León por la LE-126 desde La Baña (11 km). Aquí se sitúa un hotel de montaña, el regufio de la Federación Galega de Montañismo y los restos de los remontes de un proyecto de estación de esquí. Si no nos importa meter el coche por la pista de la mina de pizarra, podemos ahorrar caminar unos 3,5 km (en cada sentido) de pista polvorienta y aparcar al pie de la mina.



De la mina al Portillo Puertas (km 0 a km 6)

Comenzamos a caminar por la pista de la mina, pasando por delante del acceso y donde encontramos unas grandes losas de pizarra que nos indican el camino correcto. Durante un kilómetro aproximadamente debemos cruzar las escombreras (ojo a apartarse todo lo posible si pasa uno de los enormes camiones). A partir de aquí (Alto do Campo) nos metemos en un camino ascendente en dirección a A Cabrita. Se abren las vistas hacia el valle del río San Xil y podemos ver las antiguas minas de wolframio de Valborraz. A la derecha queda el cruce que baja al Teixedal de Casaio, impresionante bosque de tejos escondido entre las montañas. Mirando al sur ya se atisban las mayores altitudes a las que nos dirigimos. El camino está marcado con algunos postes de madera y, sobre todo, hitos de piedras.

Pasado el Alto del Colladín, en la Mallada do Penedo cambiamos de ladera y ahora vemos el lado leonés, con las minas, el lago de La Baña y el impresionante circo glaciar al pie del Picón. Seguimos ascendiendo de forma suave hasta encontrar una pequeña bajada en un camino ya estrecho y pedregoso que se abre al valle del arroyo do Penedo, al pie de Pena Survia, donde se forma una pequeña laguna glaciar. Tras ella, el teixedal.

Ascendemos en zig-zag para rodear la Survia por el sur y cruzar por el Portillo Puertas, a unos 1980 metros de altitud. En este punto se encuentra un camino que nos llevaría directamente a Survia.








Del Portillo a Penta Trevinca (km 6 a km 10)

Desde Portillo Puertas, tras cambiar de ladera, descendemos ligeramente por el lado leonés-zamorano, con el paisaje abierto de nuevo al SE. Poco a poco giramos al SO y entramos en la provincia de Zamora por la portilla de Morena Cavada. Nos encontramos en la parte alta del Parque Natural del lago de Sanabria y Sierras Segundera y de Porto. Aquí, al pie de Trevinca y Survia, nacía el glaciar que con más de 20 km de longitud formó el lago de Sanabria. Al SE podemos contemplar el valle abierto del nacimiento del río Tera, que vamos a bordear por su cabecera.

Estamos en una zona encharcada, por lo que debemos prestar atención en donde metemos los pies. Hasta ahora nos guiábamos por los hitos de piedras y alguna marca roja y blanca de sendero de gran recorrido. Aquí encontramos ya otras flechas e indicadores de diferentes rutas. El principal desvío es el que señala la bajada al embalse de Vega de Conde por el valle glaciar. Delante de nosotros ya podemos ver el camino de ascenso a la cumbre. Tras cruzar la cabecera del valle, ascendemos en zig-zag en dirección SO hasta el collado entre Pena Negra y Trevinca. Esta nos queda a la izquierda. siguiendo un camino de cresta muy asequible (fronterizo entre Ourense y Zamora).

Más adelante está la señalización de las rutas PR-G 198 que viene desde Vilanova (Ourense) y del PR-G 201 (Integral de Sierra Calva). Estamos en los últimos 200 metros y, casi sin darnos cuenta, alcanzamos la cumbre de 2127 metros. Lo primero en lo que nos fijamos es en la gran cruz de hormigón tirada en el suelo, junto al buzón de cumbres. Como no podía ser de otra forma, las vistas son espectaculares, con las cimas de las sierras do Eixe, Cabrera y Segundera, abriéndose a los valles.












(Tomado de Google Street View)

Tras unos minutos de descanso y tomar las fotos necesarias comenzamos el regreso. Lo hacemos por el mismo camino, aunque no faltan alternativas que si tenemos previstas por el transporte necesario podemos enlazar:

- bajar por el valle del Tera hacia el embalse de Vega de Conde.
- variante del sendero PR-G 198 hacia Vilanova.
- acender a Peña Negra y Peña Survia para retomar el mismo camino en Portillo Puertas.
- a medio camino de vuelta desviarnos o bien hacia el lago de La Baña o bien hacia el Teixedal de Casaio.

Álbum de fotos aquí.

Más información:
- Información del espacio natural de Pena Trevinca en la Consellería de Medio Ambiente.
- Monumento natural Lago de la Baña, web de Patrimonio Natural de Castilla y León.
- Información de los senderos PR-G 198 y 201 en la web de SEGATUR.
- Web de Turismo do concello de A Veiga.
- Buena descripicón de la ruta en la web de La Nueva Crónica.
- Distintos itinerarios en la web Mendikat.

lunes, julio 13, 2020

Biología al límite

Título: Biología al límite. Cómo funciona la vida a muy pequeña escala
Autor: Jim Al-Khalili, Johnjoe McFadden
Editorial: RBA Libros
Año: 2019
ISBN: 978-8490565179



¿Es un libro de Biología o es un libro de Física? En su título, "al límite" hace referencia a adentrarse en lo más profundo del funcionamiento de la vida, en cómo los procesos biológicos no sólo no son independientes de las leyes de la física, sino que son estas las que pueden llegar a explicarlos. ¿Y cuál es la parte de la Física que se ocupa del comportamiento de las partículas más pequeñas? ¿Puede la física cuántica ayudarnos a comprender la vida, o por lo menos algunos de los aspectos que aún permanecen oscuros?

La teoría de aunar biología (Bioquímica) y cuántica no es nueva, aunque parezca lo contrario. Uno de los "padres" de la mecánica cuántica, Schrodinger, premio Nobel de Física en 1933 por desarrollar la ecuación de onda, fue pionero en este tema al publicar Qué es la vida, un pequeño tratado que relaciona la vida con la termodinámica. "El organismo vivo parece ser un sistema macroscópico que en parte de su comportamiento se acerca a lo que todos los sistemas tienden, a medida que la temperatura se acerca al cero absoluto y el desorden molecular es eliminado" y, a esas temperaturas todos los objetos se hallan sometidos a las leyes cuánticas. Schrodinger afirmaba que la vida es un fenómeno de nivel cuántico.

Los dos autores del libro ahondan en los estudios actuales, en los más actualizados que relacionan ambas disciplinas. Para explicarlos hay que echar mano de conceptos complejos de una y otra, por lo que a veces el texto se complica. De la mecánica cuántica tenemos que introducirnos en sus extrañas propiedades: la decoherencia, la dualidad onda-partícula, el entrelazamiento, el efecto de túnel cuántico o la superposición. De la biología necesitamos fijarnos en las proteínas y su composición, en la estructura del ADN, los pigmentos fotosintéticos o el funcionamiento de las neuronas.

El principal problema es salvar como las propiedades cuánticas de las partículas, habitualmente sólo comprobables en partículas aisladas y a bajas temperaturas, se mantienen en un entorno cálido y húmedo como el de un ser vivo, para realizar su "magia".

En el libro se abordan algunos de los procesos biológicos que podrían explicarse mediante la cuántica:
  • el funcionamiento de los enzimas, como la colagenasa, mediante el efecto de túnel cuántico.
  • el sistema del olfato, en las moscas, gracias a la vibración cuántica.
  • la implicación de fotopigmentos como el criptocromo en la captación del campo magnético en la orientación de moscas, mariposas o petirrojos, relacionado con el entrelazamiento entre partículas.
  • la fidelidad de la herencia genética proporcionada por leyes cuánticas (superposición).
  • los sistemas neuronales y el funcionamiento de las neuronas, cuyos microtúbulos podrían ser los equivalentes a los cubits de los ordenadores cuánticos. 
  • el origen de la vida y los ribozimas. 

Estas consideraciones son todavía, en muchos casos, teorías por comprobar, pero este campo de estudio, reducido en la actualidad a unos pocos equipos de investigadores promete dar alternativas a la biología clásica.



Más información:
- El libro en la web de la editorial RBA.
- En la web de Johnjoe McFadeen.
- En la web de Jim Al-Khalili.
- Biología cuántica, un libro de Salvador Miret editado por el CSIC.
- Biología cuántica en las noticias de la BBC.

domingo, junio 21, 2020

Marco da Anta


Menhir: monumento megalítico que consiste en una piedra alargada colocada verticalmente en el suelo (definición de la RAE).

En su artículo del Anuario Brigantino de 2003, Luis Monteagudo recoge las características generales de los menhires: entre uno y 20 metros de altura; forma entre bloque tosco y cilindro más o menos pulido y estrechando hacia arriba; en general con piedras cuña alrededor; situados en terrenos planos horizontales que los hacen destacar. Hay cuatro características a tener en cuenta para interpretar un menhir: monumentalidad, visibilidad, duración en el tiempo y aspecto fálico.

¿Cómo se interpretan los menhires? No está clara su función, pero están relacionados con las necrópolis en un contexto funerario; como hitos de observación astronómica; en ritos de fecundidad (aspecto fálico). En épocas más recientes, su visibilidad y perdurabilidad los ha adaptado a servir como marcos delimitadores del territorio.

Su origen se sitúa en la arquitectura megalítica, junto con los túmulos y dólmenes, en el Neolítico-Calcolítico, entre el 4500 y el 2200 antes de nuestra era.

En ese mismo documento cita más de 30 menhires en Galicia, también conocidos como pedrafitas o marcos.


Uno de estos es el Marco da Anta, también conocido como Pedrafita dos Montes de Santa Locaia, Pedra do Ghicho (ghicho= acabado en punta, agudo) o Pedra do Carallo.

Se localiza en el entorno del lugar de O Loureiro, en los montes de Santa Locaia, parroquia de Santa María de Erboedo, concello de A Laracha. Este punto es límite de término municipal con el de Arteixo, que se continúa en dirección sureste hasta la Pedra de Cebola (límite triple entre A Laracha, Arteixo y Culleredo) en los montes de Carboeiro. 

¿Cómo llegar hasta él? Está señalizado desde la carretera C-552 (pk 16) en el que nos desviamos hacia Loureiro. Lo mejor es localizar la carretera que une Loureiro con Santa Locaia. A mitad de camino encontraremos un cruce con pista forestal en el que se sitúa el panel indicativo. A partir de aquí se acabaron las indicaciones. O vas con GPS o sigues instrucciones para tomar varios cruces y no pasarte de largo. Aquí el trayecto más cómodo en Wikiloc, aproximadamente un kilómetro.


Tras la última cuesta nos encontramos en la cota de 332 msnm. Un punto muy visible del entorno si no fuera que está rodeado de eucaliptos, en medio de un brezal y con afloramientos rocosos. Aún así, está rodeado de cotas más altas, la mayor de ellas la Pedra do Boi Branco, de 384 metros, hacia el SE. Está libre de altitudes hacia el SO, por donde discurre un pequeño valle, el del  Rego de Lagareira, que discurre hacia el río Anllóns.



Nos salimos del camino y nos acercamos entre los árboles y el matorral bajo. El marco es una piedra alargada, de unos dos metros de altura. Esta es la descripción de Monteagudo:

... mide 2,05 de alto y es una laja vertical de granito cóncavo convexa con tendencia al prisma triangular; su aspecto fálico es debido a que cerca de la punta presenta un surco producido por una veta de cuarzo de 4 cm de ancho, continuando en la cara W por un surco de picadas poco perceptibles.

Además, en su base se sitúan dos piedras más a modo de soporte o continuación, los testigos, y en el entorno algunos marcos más de menor tamaño.




Sorprende encontrarte con este símbolo en un terreno que prácticamente lo esconde. Entre el matorral, los eucaliptos y la falta de señalización final, la sensación es de abandono, situación por otra parte frecuente en otros elementos semejantes del patrimonio gallego.

El ayuntamiento de A Laracha está actualmente en trámites para hacerse con la propiedad y proteger convenientemente el monumento.


Enlace a todas las fotos.

Más información:
- Anuario brigantino 2003, página 35.
- Web de turismo de A Laracha.
- Catálogo de patrimonio del PGOM de A Laracha.

sábado, abril 25, 2020

Maratón ornitológico Km0 (SEO)

Abril de 2020. La pandemia de COVID-19 mantiene a gran parte del mundo confinado en sus casas. Mientras las aves siguen con su ajetreada vida primaveral, los ornitólogos se muerden las uñas por no poder salir a observar.

Bajo el título #Quédateenelnido, la Sociedad Española de Ornitología organiza una serie de actividades para seguir en la onda pero sin moverse de casa. Entre ellas, este año el XX Maratón ornitológico será una edición especial, edición Km0. Desde la ventana, el balcón... el tejado.



Fechas: 18 y 19 de abril
Horario: entre las 00:00 y las 23:59 h (48 horas)
Lugar: cada uno en su casa
Observaciones: las observaciones deben ser subidas a ebird

Mi ventana. Este era nuestro lugar de observación. Una ventana (varias ventanas) en edificio que hace esquina, dando a dos calles en un núcleo urbano pequeño, ya casi con el límite rural. Así que lo que nos quedaba era mirar a los tejados y al cielo.

No madrugamos demasiado. El día se presenta despejado, con algunas nubes, pero muy agradable. En la ventana preparamos los prismáticos y la cámara, sabiendo que ésta no va a ser muy útil. No se ve demasiada actividad así que cambiamos y nos vamos a buscar una nueva ubicación. En el desván, un ventanuco nos permite sacar el telescopio al tejado. Desde aquí tenemos: tejados, un pequeño prado entre casas, más tejados y al fondo el monte sembrado de eucaliptos.


Nos centramos en los tejados. Los primeros en aparecer son los gorriones comunes (Passer domesticus), en primer plano y alimentándose entre las tejas. Enfrente, suena el canto de un mirlo (Turdus merula) posado sobre una antena y, más al fondo, aparece la lavandera blanca (Motacilla alba). Distinguimos dos cantos. El primero es el del petirrojo (Erithacus rubecula) que parece provenir de un pequeño árbol que queda fuera de nuestra vista. El otro es el da tórtola turca (Streptopelia decaocto). A falta de otro interés, las buscamos con el telescopio y acaba apareciendo a cierta distancia, sobre un poste de línea telefónica en el borde de la carretera. Este observatorio es incómodo, así que de momento bajamos de nuevo a la ventana.




Aquí aparecen dos de los más habituales. La pareja de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) persiguiéndose y la urraca (Pica pica) haciéndose dueña de la antena más alta, al sol, dejando ver sus irisaciones. Con estos completamos los "habituales", así que toca echar la vista más allá para localizar especies nuevas.

En dirección a los eucaliptales de los montes que rodean la zona pasa un grupito de palomas. Al menos una de ellas deja ver la marca clara de una torcaz (Columba palumbus). En un hueco entre edificios se puede ver un pequeño prado, rodeado de cultivos. Si hay algo por allí no se deja ver a tanta distancia, pero en el aire aparecen, acrobáticos, los aviones comunes (Delichon urbica).

¿Qué ya estaban visto todos los habituales? De eso nada. Nos hemos despistado. Ya es mediodía y hasta ahora no habíamos anotado gaviota. Aquí está un bando de gaviota patiamarilla (Larus michaellis). Una pequeña ave pasada volando muy cerca de nuestro edificio. Otra más. Estas son las golondrinas (Hirundo rustica). Hace sólo unos días que se dejan ver por aquí. ¡Puntuales para este maratón!

A partir de ahora llega la fase repetitiva: ninguna especie nueva, aunque el tiempo pasa rápido revisando el cielo. Volvemos al desván. Vamos a ver que hay en la otra zona de eucaliptos. Al fondo, en uno de ellos se recorta una silueta entre las ramas más altas. Está rodeado de cornejas (Corvus corone) en buen número, unas treinta, que no paran de moverse, pero por lo menos nos permiten comparar el tamaño. ¿Gavilán? Lo mantenemos en el objetivo par ver si echa a volar, pero después de media hora... allí sigue. Nos quedaremos con la duda. Mientras, aparece por fin el busardo ratonero (Buteo buteo), cogiendo una térmica sobre el núcleo urbano.

La última especie nueva en aparecer es el ánade real (Anas plathyrrhynchos). Dos de ellos pasan sobre el edificios, quizá yendo del paseo fluvial al río en el lado opuesto del pueblo.




Por la tarde el sol da frente a la ventana, lo que limita la observación. El cielo se va cubriendo y aparece la niebla. En fin, que el día se acaba y las observaciones también. El domingo no trae nada nuevo y compromisos personales nos impiden dedicar tiempo, excepto alguna mirada ocasional que no suma especies.

Por lo tanto, cerramos el maratón con 15 especies. No está mal, es alguna más de lo previsto. ¿Cuáles faltaron a la cita? Otras aves que alguna vez hemos visto son la garza real, el estornino, los bandos de jilgueros... y a veces, en la noche, se escucha al cárabo en un pequeño bosque de ribera.

El lunes enviamos los resultados por ebird y todo listo. Una interesante actividad desde casa para aliviar el confinamiento y seguida por cientos de observadores en todo el país.