sábado, noviembre 04, 2006

Ya está el cambio climático... ¡POR FIN!

Y decimos por fin porque es un tema que se lleva anunciado desde hace muchos años. Las sequías, las estaciones que se prolongan, los veranilllos que duran más que semanas, inundaciones frecuentes... Científicos y ecologistas llevan años diciendo que el cambio climático está aquí. Pero no. Es ahora cuando ha llegado. ¿Por qué? Pues porque ahora lo ha dicho la prensa contundemente: o lo paramos ahora o el cambio climático será irreversible en 10 años. Vale. Hemos llegado al límite. Se veía venir. ¿O acaso queda algún despistado que piense que con el nivel de vida que llevamos, de derroche, de uso de energía casi ilimitado, del sistema de usar y tirar... esto nunca tendría fin? Es así de evidente. El planeta es finito. Y sus recursos también. ¿Acaso no hacemos la compra todas las semanas? ¿O no pagamos los recibos todos los meses? ¿De dónde sale todo eso que compramos, pagamos, consumimos y tiramos? Todo, absolutamente todo está en nuestro planeta y cuando el consumo supera a la producción, pues el equilibrio está roto. ¿Fácil de entender? Pues apliquémonos el cuento. (Sabes lo que es tu huella ecológica. Calcúlala y sorpréndete) Y respecto del cambio climático, la energía es el caballo de batalla. Y no olvidemos que para todo necesitamos energía: para producir nuestros alimentos (la maquinaria, su transporte, almacenamiento en cámaras...), para deshacernos de nuestros residuos (plantas de compostaje o incineradoras, es igual), para el ocio, para el trabajo. Para todo. Materia y energía. Esa es la base sobre la que funcionamos. Pues ha llegado el momento de plantearnos que este consumo ilimitado tiene sus consecuencias. Y ahora parece que de verdad. Ya hace tiempo que Toñete (Antonio Sandoval) me prestó este libro que recomiendo: Marea alta (de Mark Lynas) en el que este periodista descubre los efectos reales del cambio climático a lo largo y ancho del mundo. El deshielo en Alaska, tormentas de polvo en el norte de China, el archipiélago de Tuvalu (Pacífico) cubierto por la subida del nivel del mar. Pero es que ahora también lo comentamos en el salón de nuestra casa: "que verano tan largo estamos teniendo", "estas inundaciones no son normales", "es el quinto año seguido de sequía"... Y que hacemos, pues poca cosa porque parece que nos queda lejos. Hace unos días oí al renombrado Joaquín Araújo una frase que no es ni brillante ni original pero que representa lo que pensamos muchos: "una gota no es nada, pero el océano está lleno de gotas". Yo por mi parte me apunto a hacer unos pequeños cambios en mi casa. De momento le he puesto una regleta a la televisión, el DVD, el VHS y el decodificador de R. Con un sólo botón lo dejó todo apagado y no en "stand by", el famoso consumo oculto de una casa. Y otra en el ordenador, impresora, altavoces, monitor... Dicen las malas lenguas que así ahorro un 12 % de consumo al año y que evito soltar a la atmósfera 87 kg de CO2 anuales (CO2, el gas del efecto invernadero). De momento id mirando datos aquí: Movimiento por el Clima . A lo mejor no es nada especial, pero yo ya me he comprometido. Por curiosidad, aquí podeis consultar como está el nivel de emisiones en A Coruña. (PD: ahora mismo me están instalando otro electrodoméstico en casa, un lavavajillas. Pero dice mi cuñada que no me preocuoe, que no se nota en el consumo de la luz. Aún así, por si acaso, me comprometo a ir un día andando o en bici a casa de mis suegros para equilibrar este nuevo consumo con el CO2 que produce mi coche)

1 comentario:

  1. tienes toda la razón, intentaremos aportar nuestra gota.
    de entrada hoy apagamos las dos regletas -ya las teníamos pero nunca las apagábamos-
    como no tenemos lavavajillas, intentaremos sólo ahorrar un poco más de agua fregando...
    gracias por enviarnos este zumbido a nuestra conciencia, si todas las gotas nos movemos podemos crear una ola o incluso un tsunami...
    gracias

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