domingo, diciembre 30, 2007

El Minotauro del estiércol

Nombre común: Escarabajo minotauro
Nombre científico: Typhoeus typhoeus
Orden: Coleoptera
Familia Geotrupidae
Distribución: Sur y centro de Europa. En Galicia en las cuatro provincias. Es muy común.
Hábitat: Lugares de suelo arenoso y con matorral o también en suelos de pinares

Es un escarabajo que mide entre 15 y 24 mm, de color negro brillante con élitros marcadamente rayados. Lo que más destaca en los machos son los tres cuernos torácicos: el central más pequeño, orientado hacia arriba, y los laterales más largos. La hembra, en vez de estos cuernos y en su lugar aparecen unos pequeños pinchos.

Como todo en la naturaleza, estos escarabajos tienen una importante función. Pertenecen al grupo de los escarabajos estercoleros y peloteros. Efectivamente, esos bichitos que hacen bolas con el estiércol y las boñigas de las que se alimentan. Este en concreto excava galerías en el suelo de hasta metro y medio de profundidad con ramificaciones, en cuyo fondo esconden las bolas. Realmente este trabajo lo hacen las hembras, ya que los machos, aunque también colaboran en la elaboración de las pelotillas, no ayudan en las labores de excavación. Y no les vale cualquier boñiga, no. Este Typhoeus escoge las caquitas de conejos y ovejas, por lo que comparte hábitat con ellos ("dime lo que comes…").

Situaciones escatológicas aparte, realizan una labor muy importante removiendo el estiércol y facilitando la devolución de los nitratos al suelo. Es decir, no sólo son basureros, sino también recicladores.

Este ejemplar que posó para las fotos fue encontrado en Uxes (parroquia de Morás, concello de Arteixo, provincia de A Coruña). Es curioso el ruido a modo de ligero zumbido que hace al sentirse amenazado y agarrarse firmemente a cualquier elemento, como por ejemplo el dedo de un servidor.

P.D.: Los apuntes de la libreta de campo corresponden al año 1995.

jueves, diciembre 13, 2007

Chicharra alicorta

Nombre: Chicharra alicorta o grillo de matorral
Especie: Ephippiger ephippiger
Familia: Tettigonidae (saltamontes)

Esta "especie" de raro saltamontes es una chicharra alicorta. Lo más llamativa, además de su tamaño (unos 3 cm) es el abultamiento en su dorso, bajo el que se esconden dos alas doradas atraofiadas. Son precisamente estas alas las que le sirven para producir su sonoro y penetrante chirrido, que es el que escuchamos en las zonas soleadas de matorral seco, sobre todo en el centro y sur de Galicia durante los meses de verano. Sus antenas son más largas que el cuerpo. En este caso es una hembra: el largo apéndice caudal es el "oviscapto", ligeramente arqueado hacia arriba y que utiliza para poner los huevos.

Esta de aquí fue observada en el mirador de la Fervenza do Toxa (Bandeira, Pontevedra) el 24 de noviembre. La ruta no fue muy llamativa en cuanto a fauna, pero en el último momento apareció este bicho que me alegró un poco la libreta de campo. La "nuestra" vestía tonos marrones, pero varía muchísimo de pardos a verdes intensos (según la moda de temporada).

Las siguientes fotos están prestadas de Trek Nature y de Fotonatura (página muy recomendada de fotografía y naturaleza).

(P.D: se ruega no comparar la calidad de las fotografías para que el autor de este humilde blog no salga mal parado).

sábado, diciembre 01, 2007

Los nudos de la xesta

La escoba, piorno, hiniesta... o "xesta" para los amigos (Cytisus scoparius) es una planta de la familia de las leguminosas, o sea de las "fabas". No hay más que ver su fruto para darse cuenta a que se parece. Pero lo interesante de hoy es una tradición. ¿Alguno se ha encontrado con una xesta que tiene en sus extremo un nudo? ¿Por qué lo tiene? Buscando buscando hemos encontrado un par de explicaciones:

a) El uso se hace para "atar ó demo" y que no nos pueda hacer mal alguno.
b) Para conseguir que el deseo pedido en el momento de hacer el nudo se cumpla.
Tanto una como otra parecen proceder de diferentes romerías y que la costumbre se ha extendido a ciertos caminos o sendas gallegos. Y por cierto, el nudo debe hacerse con la mano izquierda, de un tirón y sin detener la marcha. Es que si no no tendría mérito.

Lo comentamos en concreto por la cantidad de ellas que nos encontramos a lo largo de la ruta realizada en las tierras del Deza (ver entrada anterior). No sólo en el camino de Carboeiro, sinó, sobre todo, en el de la fervenza, donde incluso las puedes ver a alturas a las que parece difícil que llegue una mano. Debes ser algo parecido al cuello de las jirafas: como ya no quedan xestas sin nudos al alcance los brazos van creciendo para alcanzar las plantas más altas. Y a algunos... que nos zurzan y nos quedamos sin deseos.