domingo, marzo 16, 2008

Agalla del roble

Especie: Cynips coronatus
Familia: Cynipidae
Orden: Hymenoptera
Clase: Insecto

Agallas del roble/Cecidias
Carrabouchos, crocas

Si has visto alguna vez las agallas del roble (Quercus robur), es posible que te hayas preguntado que son o como se han formado. No tienen nada que ver con las bellotas. Son la reacción del árbol a la puesta de un insecto, en este caso una pequeña avispilla de nombre Cynips coronatus .

En estas fotos puedes ver una "secuencia" de lo que hemos encontrado al abrirla. Si bien es muy común encontrarla vacía, en este caso, abriendo varias recogidas en el mismo árbol nos hemos encontrado con esto.

Lugar:Veigue-Oleiros-A Coruña
Fecha: 23/02/08

La larva es un gusano de color blanquecino o amarillo cremoso, de apenas 3 mm de longitud. El adulto, la avispa apenas llega a los 5 mm de longitud. El abdomen está muy engrosado con un bandeado claro-oscuro en tonos marrones. Destacan unas largas antenas. Los factores mecánicos y químicos de la puesta de huevos induce en el Quercus la formación de tejidos mediante la secreción hormonal. En algunas ocasiones, es la actividad de la propia larva al alimentarse la que promueve la formación de la agalla. En cuanto a la respuesta evolutiva, la mejor explicaciónm es la que nos habla de un valor adaptativo para el insecto que mediante la formación de estas estructuras por el roble consigue una mejora nutricional, una ventaja microambiental y una mejor defensa ante los enemigos. Así como algunos insectos gallícolas pueden perjudicar a sus plantas, Cynips coronatus parece no producir ningún efecto negativo. Pero no solo nuestra avispilla se aprovecha de la agalla. Otra mucha fauna encuentra altamente interesante esta estructura en forma de cobijo o alimento: hongos, escarabajos, pequeños lepidópteros, hormigas, arañas… e incluso ciertos pájaros que ocasionalmente se alimentan de ellas. Todo un mundo en miniatura.

Más información en: www.luarnafraga.org

2 comentarios:

  1. Anónimo6:41 p. m.

    Todo curiosisimo. Ayer en Garganta de los Montes, Madrid. Enseñé a mi nieto Jorge, in situ, la secuencia que aqui narra el autor. Solo nos falta, en primavera, ver a la avispilla depositar su huevo en el roble.
    Cada cosa que aprendemos de la Naturaleza, nos enseña que ignorantes somos.
    Preciosa experiencia. Enhorabuena por la idea que has tenido, bloguero. Tu secuencia de imagenes, buenisima.
    Antonio Barahona

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  2. Gracias por el comentario, Antonio. Creo que son estos pequeños "misterios" los que nos hacen maravillarnos de lo que ocurre a nuestro alrededor y desconocemos. Sigamos descubriendo para los demás!

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