martes, octubre 14, 2008

De geocaching por el Monticaño

Monticaño es un "Parque forestal" acondicionado por el Ayuntamiento de Arteixo en la zona entre Pastoriza y Suevos. Muy agradable para dar un paseo con la familia: cafetería, parque infantil, sombras... y unas vistas inmejorables sobre el puerto exterior y la refinería. Todo ello alrededor de las antiguas baterías militares. Pues en este entorno realizamos nuestro primer "éxito" del Geocaching. ¿Qué qué es? Pues consiste en una búsqueda del tesoro apoyada por la tecnología. Alguien esconde una caja con algunos pequeños tesoros y en una web da noticia de su localización: coordenadas, fotos del escondite, alguna pista. Y luego tú te acercas a la zona e intentas encontrarlo. Para nosotros supone 3 objetivos: 1) el contacto con la naturaleza, ya que casi todos están escondidos en lugares naturales; 2) una actividad de orientación y senderismo (o simplemente un paseo); 3) la emoción que tiene para los niños (y para los adultos!!!) la búsqueda de un tesoro.
Empieza la búsqueda...
¿Estará aquí debajo?
¡Lo encontramos!
A firmar y dejarlo todo como estaba
Y es que además es internacional: a cualquier sitio que vayas de vacaciones puedes plantearte una búsqueda. Evidentemente si tienes GPS es mucho mejor, pero si no, puedes apañarte con un mapa de la zona marcando las coordenadas previamente y con las pistas y fotos que te ofrece quien lo ha colocado. Aquí os dejo algunas fotos de nuestra búsqueda y del dia que aprovechamos. ¡Qué emoción abrir el cache y leer los comentarios de los que nos precedieron (de Barcelona, de Portugal, ingleses, astuarianos)! Y luego dejar nuestros "tesoros": Óscar dejó un afilalápices con forma de iglú de vidrio y Nico un iman con forma de pez. Ya estamos preparando la siguiente búsqueda.

martes, octubre 07, 2008

Y sobrevivieron hasta la libertad

Hace mes y medio contábamos el nacimiento de un lagarto verdinegro (Lacerta schereiberi) en nuestro pequeño terrario. Habíamos rescatado 3 huevos y vimos como de al menos uno salía un lagartito. Pues bien, al día siguiente ya eran dos los que habían nacido. Después de esperar unos días, comprobamos que el tercer huevo se malogró. Así que aprovechamos la manipulación para cambiar a los lagartos a un terrario un poco más grande. Durante un mes estuvieron alimentados a base de saltamontes casi exclusivamente (despreciaron otros bichejos que les proporcionamos). Pero no aprovechaban todo el bicho, sino que después de unos pocos mordiscos y tirones debajan los restos. Por fin, consideramos que ya estaba bien: habíamos recogido los huevos, habían nacido, crecieron y ya había llegado el momento de soltarlos. Así que allá nos fuimos a dejarlos en un lugar próximo al que encontramos los huevos. Es una zona con algo de matorral, con humedad y unas rocas que proporcionan refugio y solaina a la vez. Uno de ellos desapareció inmediatamente entre las rocas. Pero su hermano permaneció cerca de quince minutos rondando muy despacio sin apenas moverse pero muy atento a lo que le rodeaba. La intención es volver cada pocos días e intentar "seguirles la pista" si es que los volvemos a ver: cuando invernan, cuando vuelven a ser activos, si se mantienen en esa zona... De momento nos conformamos con saber que sobrevivieron a un arado y que los hemos dejado ante sus propias fuerzas de supervivencia. Ya veremos si tenemos nuevas noticias en febrero, cuando, teoricamente, recuperen su vivacidad después del invierno.