viernes, febrero 17, 2012

Carta de amor y despedida a una vesícula (biliar)

Estimada y añorada Vesícula.

Hace apenas unos días que nos hemos separado definitivamente después de una intensa relación de muchos años (a pesar de nuestra juventud) y ya te echo de menos. La ironía y el destino (y supongo que el SERGAS tuvo algo que ver) quisieron que fuera precisamente un 14 de febrero.
University of Maryland Medical Center
Recuerdo ahora tanto años de disfrutar de buenos momentos: las churrascadas, los huevos con chorizo de la sierra, los callos de la suegra, las bolsas de patatas fritas, el chocolate entre horas... Durante todo este tiempo no fui consciente de lo que te hacía sufrir nuestra relación. Yo me dedicaba a disfrutar mientras tú hacías el trabajo duro (la digestión de las grasas es lo que tiene). Y no me daba cuenta. Poco a poco te fuiste cansando de esta situación y dijiste basta. Lo dijiste de una forma muy brusca (y tanto, ¡que tuvimos que pasar por urgencias!). Y luego tus irritaciones se hiceron constantes (colecistitis).

Nos recomendaron que lo mejor sería separarnos. Durante unos meses nos soportamos e incluso nos cuidamos (que bien parecía sentarnos a ambos la dieta baja en grasas, de verduras y comidas al horno) y parecía que podíamos volver a los buenos tiempos. Pero finalmente una piedra en el camino (una piedra de 15 mm según la ecografía) nos hizo imposible la relación.


Y hasta aquí hemos llegado. La separación ha sido dura (hasta la palabreja se las trae: colecistectomia laparóscopica) pero ha sido lo mejor. Aún recuperándome de las heridas (tres incisiones abdominales, siete grapas, el agujero del drenaje, los gases...) empiezo a vislumbrar otro futuro.

www.chirurgialaparoscopica.it

Ahora estoy preparándome para afrontar el nuevo reto de recuperar parte de mis hábitos que contigo en ese estado era imposible (¿podré volver a comer chocolate o huevos fritos?). Pero puedes estar segura de una cosa: cada comida ya no será lo mismo sin ti y siempre tendrás un hueco en mi corazón (quiero decir bajo el hígado, donde estuviste tantos años).

Atentamente, un cuerpo avesiculado.

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