lunes, marzo 11, 2013

La marcha de la procesionaria (Thaumetopoea pityocampa)

Nombre: Procesionaria del pino
Especie: Thaumetopoea pityocampa
Familia: Notodontidae
Orden: Lepidoptera
Clase: Insecta
Filo: Arthropoda

Casi siempre que hablamos de Lepidopteros (mariposas) pensamos en el individuo adulto (imago). Más raro es que nos fijemos en las larvas (orugas). Y casi nunca relacionamos uno y otro. ¿Cuál son los casos en que prestamos más atención a las orugas? Sobre todo cuando estas son espectaculares por su colorido, su actitud o su impacto sobre la vegetación, cultivos principalmente. Este es el caso. Todos conocemos la oruga de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) y muy pocos hemos visto al adulto.



La larva es una oruga entre 25 y 40 mm (en realidad este es ya el tercero, cuarto o quinto estadio de su desarrollo como larva). Es de color pardo con pelos blanquecinos erguidos. Las larvas, nacidas entre agosto y septiembre, son gregarias. Forman "nidos" de seda en las ramas de los pinos, que son su refugio, alimentándose de las acículas. Es frecuente que durante todo su desarrollo no abandonen el mismo ejemplar de pino excepto que agoten las reservas de alimento. Si lo hacen, los movimientos serán nocturnos, por lo que es más raro observarlos.

Entre febrero y marzo se produce un cambio en su comportamiento. Una hembra (no se sabe por qué una hembra) inicia el desplazamiento, seguida por sus compañeros de nacimiento. Se forma así la columna a la que debe su nombre: procesionaria. Estas son las clásicas filas que se observan con más frecuencia, al ser diurnas. Cada oruga sigue a la anterior cabeza-cola. El destino de esta procesión es buscar un lugar adecuado en el suelo en el que enterrarse para su transformación.




Cuando se entierra, cada oruga teje un capullo de seda a su alrededor, urticante, para protegerse. La crisálida, de forma ovoide y color castaño-rojizo, puede permanecer en este estado denominado diapausa, entre un mes y cuatro años.

Los adultos eclosionan entre los meses de junio y septiembre. Su vida es muy corta, limitándose a uno o dos días, tiempo que dedican al apareamiento y la puesta de huevos sobre las acículas de un pino. De esta forma se cierra el ciclo.


Como casi siempre, el profundo conocimiento que se tiene de esta especie depende de su influencia sobre la economía humana. Las orugas, en su fase de voraz apetito pueden afectar sensiblemente a las plantaciones de pinos, comiéndose las hojas (acículas), aunque rara vez producen la muerte del árbol. Hay diferentes métodos de tratamiento. Como siempre, el equilibrio natural, es decir, la abundante presencia de aves forestales como carboneros o herrerillos disminuye la plaga. Por eso en muchos lugares se potencia su presencia con nidales artificiales. Son también frecuentes las trampas de feromonas, unas "bolsas" de plástico que se cuelgan en las plantaciones para atraer y atrapar a los machos en los inicios de la temporada de vuelo.

¿Y la urticaria? Las orugas pueden lanzar o desprender sus pelos. Al contacto con la piel (directo o al ser dispersados en el aire) producen una reacción alérgica en forma de urticaria debida a una proteina  (la taumatopenia)que libera histamina. La gravedad varía en función de la persona afectada, llegando en los casos más graves (menos frecuentes) a afectar al sistema respiratorio. Las mascotas también lo sufren, con síntomas diferentes.

Así que en caso de encontrarnos con la fila de procesionarias, lo que es más frecuente en febrero y marzo, mucho cuidado para evitar posibles contactos. Ellas sólo tratan de defenderse.


Más información:
- Ficha en pdf en la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.
- En Infoagro.com.
- Datos en Encyclopedia of Life (EOL).
- Ficha pdf en la web de la FAO.
- Infección en mascotas.
- Alergia a la procesionaria del pino.

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