martes, septiembre 17, 2013

Brillos metálicos se mezclan sobre el agua: Calopteryx virgo

Nombre: Caballito del diablo azul, doncella azul, bella dama.
Especie: Calopteryx virgo
Familia: Calopterygidae
Orden: Odonata (suborden Zygoptera)
Clase: Insecta
Filo: Arthropoda

Foto de Emilio Medina
Puede ser tan abundante que llega un momento en que apenas le prestemos atención. Pero es casi seguro que en cualquier río o regato gallego veamos revolotear estas pequeñas libélulas de color metalizado sobre el agua, creando reflejos ante nuestros ojos.

La doncella azul (Calopteryx virgo), es uno de los caballitos del diablo más frecuentes. Mejor llamarle caballito del diablo que libélula por los siguiente: ojos separados, alas plegadas al posarse, cuerpo (abdomen) cilíndrico y alas anteriores semejantes a las anteriores. Estos son los grandes rasgos que distinguen el suborden Zygoptera.

En cuanto a esta especie, sus caracteres identificativos podemos resumirlos en:
- alas que se estrechan de manera uniforme
- machos sin pterostigma
- machos con abdomen metalizado, azul o verde, y hembras verde
- alas teñidas de azul casi en su totalidad, no sólo una banda
- segmentos abdominales 8º y 9º con coloración ventral castaña


Lo más habitual para observarlos es mirar a las zonas soleadas sobre el agua, con posaderos como vegetación o rocas. Cuando el sol va declinando pueden ascender más para posarse en ramas más elevadas de alisos o sauces. Son muy típicas de aguas bien oxigenadas y suelos ácidos (granitos). Su época de vuelo va de mayo a septiembre, pero puede haber algunas excepciones. Lo habitual es que un adulto sobreviva en esta fase durante 40-50 días, después de haberse transformado desde la larva.

Al ver varios individuos juntos, puede sorprendernos la diferente coloración de unos y otros. Los azules son los machos, mientras que las hembras exhiben colores pardos o verdosos.


Puede resultar un espectáculo sentarse en una orilla y observar su comportamiento: sus vuelos sobre el agua, la búsqueda de un posadero, las peleas entre ellos por su carácter territorial o el apareamiento. Cuando el macho es sexualmente maduro, cumplidos unos diez días de vida, el color de sus alas cambia del cobrizo al definitivo azul metálico. Entonces empieza el momento de encontrar pareja. Abre y cierras sus alas espectacularmente para llamar la atención de alguna posible hembra.


Una vez encontrada la candidata adecuada, procede al acercamiento, sobrevolándola hasta conseguir la postura adecuada. Utiliza sus apéndices posteriores, los cercos, para cogerla por el "cuello" y formar un tándem que se puede prolongar durante muchos minutos, no sólo posada la pareja, si no también en vuelo. A todo esto, el macho debe seguir vigilante ante la presencia o el acoso de otros machos. La hembra se retuerce hasta recoger el esperma del macho, formando entonces una extraña figura de acoplamiento, casi un corazón..






Una vez acabada la cópula, la hembra deposita los huevos en la vegetación acuática, mientras el macho revolotea, atento para que no se malogre su esfuerzo.

Álbum de fotos:



Este vídeo, "Paternidad conflictiva" de la serie "Descubriendo el comportamiento animal", muestra el estudio del Dr. Adolfo Cordero, de la Universidad de Vigo sobre el apareamiento de Calopteryx virgo. Las cosas no son tan sencillas como parece y la naturaleza buscan soluciones para todo.



Más información:
- Guía das libélulas de Galicia.
- Web Dragonflypix.
- Guía de identificación rápida en la web Chris Brooks Photography. Y también la larva.
- Lista roja de las libélulas europeas (C. virgo no está incluida).
- Web de la British Dragonfly Society.

jueves, septiembre 05, 2013

Cascadas o Fervenzas da Rexidoira

No muy lejos de su nacimiento, en Curtis, y camino de su encuentro con el río Mandeo, el Mendo se ve obligado a encajarse y saltar entre rocas para proseguir su camino.


En el ayuntamiento de Oza-Cesuras, en la parroquia de Filgueira da Barranca se encuentra el lugar de A Rexidoira. Tenemos que apartarnos de la carretera principal (AC-840 Betanzos-Curtis, pk 19). Junto a la pista asfaltada un cartel nos indica que estamos en el área de ocio de A Rexidoira. Una antigua caseta de peones camineros ha sido reformada por el Proyecto Mandeo, pero no esperemos encontrar mesas y bancos, o columpios... tan sólo la propia casa (cerrada) con piezas recuperadas dentro, unos pequeños paneles sobre temas tradicionales y una especie de juego-puzzle.



Enfrente, un panel nos indica que estamos en el inicio de la ruta de Fervenzas da Rexidoira, con la nomenclatura SM 17 (SM son la iniciales de Sendas do Mandeo). Más que una ruta, lo que nos indica es el acceso a las cascadas.

Entre este punto y la confluencia con el rego Piñeiro do Vales, el Mendo desciende desde los 475 msnm hasta los 380 en un tramo de apenas 600 m. Para hacerlo, no sólo debe encajonarse, sino que se producen una serie de saltos, no demasiado altos, pero continuos formando hasta cuatro cascadas (o tres según quien las describa), la mayor de ella de aproximadamente ocho metros de altura. Dependiendo de la época del año en que nos acerquemos, su aspecto puede ser muy diferente.



Los caminos de acceso a la base de las cascadas son empinados, en la ladera, y con mucha tierra suelta. Por ello se instalaron vallas y pasamanos de madera que faciliten el acercamiento con seguridad. En algunos tramos las cuerdas nos pueden evitar algún que otro resbalón incómodo y hasta peligroso.

El entorno está totalmente enmarañado de zarzas, helechos y plantas de ribera. La vegetación fluvial tapiza las orillas bajo los avellanos, alisos o laureles. En sus aguas son abundantes los macroinvertebrados como larvas de tricópteros, de libélulas o efímeras que indican su calidad, lo que aprovechan las ranas patilargas, que a finales de agosto se dejan ver en abundacia y muchas todavía de pequeño tamaño.




La tercera de las cascadas acaba sobre una poza conocida como Pozo da Onda. La última de las caídas de agua se conoce como "do Batán": apenas se distinguen ya los restos de la antigua construcción (los batanes eran ingenios hidráulicos, similares a los molinos de río, usados para desbastar o "abatanar" las telas).

Acabado este tramo traumático, el río Mendo sigue su camino. En el entorno cercano cruza la fraga de San Gregorio, donde queda un pequeño retazo de bosque autóctono, para continuar por Trasanquelos y Burricios. Ya que estamos por la zona, podemos hacer una parada en el área de ocio de Agra de Reboredo, muy agradable y equipada con juegos de cuerdas.




Mapa de situación y acceso:



Álbum de fotos:

Más información:
- Proyecto Mandeo de la Diputación: ruta y área de ocio.
- Buena descripción en esta web: Turismo por Galicia.