jueves, septiembre 05, 2013

Cascadas o Fervenzas da Rexidoira

No muy lejos de su nacimiento, en Curtis, y camino de su encuentro con el río Mandeo, el Mendo se ve obligado a encajarse y saltar entre rocas para proseguir su camino.


En el ayuntamiento de Oza-Cesuras, en la parroquia de Filgueira da Barranca se encuentra el lugar de A Rexidoira. Tenemos que apartarnos de la carretera principal (AC-840 Betanzos-Curtis, pk 19). Junto a la pista asfaltada un cartel nos indica que estamos en el área de ocio de A Rexidoira. Una antigua caseta de peones camineros ha sido reformada por el Proyecto Mandeo, pero no esperemos encontrar mesas y bancos, o columpios... tan sólo la propia casa (cerrada) con piezas recuperadas dentro, unos pequeños paneles sobre temas tradicionales y una especie de juego-puzzle.



Enfrente, un panel nos indica que estamos en el inicio de la ruta de Fervenzas da Rexidoira, con la nomenclatura SM 17 (SM son la iniciales de Sendas do Mandeo). Más que una ruta, lo que nos indica es el acceso a las cascadas.

Entre este punto y la confluencia con el rego Piñeiro do Vales, el Mendo desciende desde los 475 msnm hasta los 380 en un tramo de apenas 600 m. Para hacerlo, no sólo debe encajonarse, sino que se producen una serie de saltos, no demasiado altos, pero continuos formando hasta cuatro cascadas (o tres según quien las describa), la mayor de ella de aproximadamente ocho metros de altura. Dependiendo de la época del año en que nos acerquemos, su aspecto puede ser muy diferente.



Los caminos de acceso a la base de las cascadas son empinados, en la ladera, y con mucha tierra suelta. Por ello se instalaron vallas y pasamanos de madera que faciliten el acercamiento con seguridad. En algunos tramos las cuerdas nos pueden evitar algún que otro resbalón incómodo y hasta peligroso.

El entorno está totalmente enmarañado de zarzas, helechos y plantas de ribera. La vegetación fluvial tapiza las orillas bajo los avellanos, alisos o laureles. En sus aguas son abundantes los macroinvertebrados como larvas de tricópteros, de libélulas o efímeras que indican su calidad, lo que aprovechan las ranas patilargas, que a finales de agosto se dejan ver en abundacia y muchas todavía de pequeño tamaño.




La tercera de las cascadas acaba sobre una poza conocida como Pozo da Onda. La última de las caídas de agua se conoce como "do Batán": apenas se distinguen ya los restos de la antigua construcción (los batanes eran ingenios hidráulicos, similares a los molinos de río, usados para desbastar o "abatanar" las telas).

Acabado este tramo traumático, el río Mendo sigue su camino. En el entorno cercano cruza la fraga de San Gregorio, donde queda un pequeño retazo de bosque autóctono, para continuar por Trasanquelos y Burricios. Ya que estamos por la zona, podemos hacer una parada en el área de ocio de Agra de Reboredo, muy agradable y equipada con juegos de cuerdas.




Mapa de situación y acceso:



Álbum de fotos:

Más información:
- Proyecto Mandeo de la Diputación: ruta y área de ocio.
- Buena descripción en esta web: Turismo por Galicia.

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