viernes, abril 25, 2014

Pedra da Arca no es sólo una piedra

Nos situamos hace unos 5 000 años (en un marco entre el V y el II milenio AEC) entre el Neolítico y la Edad de Bronce. En la Costa da Morte las primeras sociedades productoras de alimentos se afanan en la construcción de megalitos de carácter tumular. Entre estos, algunos cuentan con una estructura interna formada por grandes losas de piedra (ortostatos) que dan forma a una cámara con, en ocasiones, un corredor. Su función era funeraria. servir de enterramiento, tanto para perdurar en el tiempo como para ser usados por diferentes generaciones.


Entre los 18 ayuntamientos que forman la Costa da Morte hay catalogados más de 600 yacimientos arqueológicos de esta época. Dentro del término municipal de Malpica de Bergantiños (parroquia de Cerqueda, lugar de Filgueira) se encuentra la necrópolis tumular de Cerqueda, formada por la Pedra da Arca, la Pedra da Mina y otras tres mámoas.

La Pedra da Arca está datada entre el 3500 y el 2700 AEC. Es considerada como uno de los dólmenes más grandes de Galicia. Su estructura es de cámara poligonal y corredor orientado al este. La losa superior tenía un tamaño original de aproximadamente 4,0 x 1,8 metros y un grosor de 70 cm. Actualmente está partida y sólo se conserva una de las mitades, caída e inclinada sobre la cámara. En esta aún se observan los restos del barreno que colocaron para partirla y llevarse la mitad que falta, al parecer en la década de los cincuenta. Los seis ortostatos verticales tienen un tamaño que varía entre los 2,5 x 1,9 m el más grande y los 1,9 x 1,0 el más pequeño.


Alrededor, el dolmen conserva restos de la mámoa, es decir, la cubierta de tierra que lo tapaba,  y restos de un recubrimiento de piedras.

El dolmen se encuentra en un terreno particular (si se conserva es, en buena medida, por el interés de la familia propietaria), sin ninguna otra medida. al acercarnos, observamos un pequeño cartel que nos indica su localización, pero ya no hay rastros del anterior panel informativo. Entre pinos y eucaliptos, limpio el entorno de maleza, podemos acceder con toda facilidad. Este mismo hecho ha propiciado el vandalismo en varias ocasiones. Una lástima para un monumento de nuestros ancestros con cinco milenios de antigüedad.


La Pedra da Arca no está incluída en el catálogo de Bens de Interese Cultural de Galicia, del que sólo forma parte cuatro dólmenes: Dombate (Cabana), Argalo (Noia), Axeitos (Ribeira) e Cabaleiros (Tordoia). Está pendiente desde 2008 la creación del Parque Arqueolóxico do Megalitismo da Costa da Morte en el que se integrará, la Pedra da Arca.

Como acceder. Desde la carretera Carballo-Malpica (AC-414), pasado Buño, llegamos al lugar de Filgueira. Tomamos el desvio a la izquierda señalizado como cámpin Sisargas. Siguiendo la carretera, el dolmen queda a la derecha, entre los eucliptos, pero visible desde la carretera.



Álbum de fotos



  Más información:
- Informe sobre el fenómeno megalítico en Galicia, de A. Rodríguez Casal.
- Web Patrimonio Galego.

sábado, abril 19, 2014

Los acantilados perdidos de Loiba

Serra da Capelada, ría de Ortigueira, Estaca de Bares... Son lugares de las rías altas a los que solemos asomarnos en nuestras escapadas a la naturaleza gallega. Pero aún queda algún rincón que se escapa al turismo convencional y en el que disfrutar de maravillos paisajes casi en soledad.


Loiba es una de las parroquias del ayuntamiento de Ortigueira, la que se sitúa más al noreste. Tras las llanuras intermareales de la ría, el litoral de Loiba es la transición hasta el cabo más norteño de España. Esta costa forma parte del espacio natural protegido de la Red Natura 2000 LIC Estaca de Bares. En este espacio destacan los hábitats de acantilado, con vegetación específica. Entre las especies vegetales figuran algunas raras o algunos endemismos gallegos o provinciales como Armeria pubigera, Angelica pachycarpa, Silene scabriflora o Linaria aguillonensis.



La mejor manera de acercarnos es seguir la carretera Ortigueira-Viveiro (C-642). Aproximadamente en el pk-53 hay un desvío hacia Loiba y a partir de aquí seguimos las indicación a la playa de Picón. Desde este punto podemos caminar para disfrutar.



Estos acantilados, sin ser tan altos como los cercanos de A Capelada (Cedeira y Cariño), son espectaculares. Están formados por rocas principalmente de pizarra y cuarcita, entremezcladas con esquistos, lo que da forma a su peculiar erosión. Al acercarnos a ellos desde un playa, notamos como la roca exfolia con facilidad.

Entre los acantilados se han ido acumulando los restos de la erosión formando pequeñas playas. Podemos visitar en Loiba hasta seis calas: (de norte a sur): Picón, O Coitelo, Os Castros ou Fabega, Ribeira do Carro, Ribeira Grande y Gaivoteira. La mayoría son de de difícil acceso natural, a través de estrechos y empinados caminos. Pero el esfuerzo merece la pena para disfrutar de la arena y la playa. En la de Picón, el acceso está facilitado por unas escaleras.



Casi en cualquier punto de la costa puedes encontrar un saliente, una roca o farallones con formas y nombres peculiares: Xuncos, O Coitelo, Os Castros, Caneiras de Quelle, O Carro... Una de las más representativas es la Pena Furada, una roca que emerge del mar y que por efectos de la erosión está horadada, a modo de puente de doble arco.

Los cabos que se adentran en el mar son los mejores miradores del paisaje que nos rodea. La vista alcanza hasta dos de los salientes más emblemáticos de la costa gallega, si la niebla lo permite. Al oeste, más allá de la ría de Ortigueira se distinguen los farallones que marcan la punta del cabo Ortegal. Al este se yergue la mole de Estaca de Bares, con su faro destacando sobre el matorral. En esta costa podemos descansar para ver la puesta de sol, el paso de gaviotas, alcatraces o cormoranes sobre las olas, o simplemente notar el viento sobre la cara. Uno de estos simples bancos de madera al pie del camino es el que se conoce como "el banco más bonito del mundo".


Pero en Loiba, la naturaleza se une con la etnografía. Aquí aún se conserva la tradición de las algueiras, mujeres que bajan a la playa y recogen las algas para luego venderlas a la industria transformadora que hace de ellas carragenatos y alginatos, aditivos en infinidad de productos como yogures, membrillos, pasta de dientes, etc. El oficio está, como no, en vías de desaparición. El alga que aquí se extrae es la Gigartina, un alga roja. Por supuesto, este oficio comparte el mar con pescadores, marineros o perceberos. En la aldea de Picón podemos ver los restos de un molino de viento. Y en la propia playa un embarcadero rehabilitado con la estructura que permite, gracias a una polea mecanizada, descender las barcas hasta la superficie del mar o izarlas con seguridad.



La mejor forma de conocer toda esta costa es hacerlo a pie o en bicicleta. Para ello disponemos de una serie de rutas señalizadas que recorren el litoral entre Esteiro y Ortigueira, cinco rutas enlazadas en un camino de casi 20 km de longitud en el que nos encontraremos paneles explicativos, merenderos o miradores. Puedes encontrar más información de estas rutas aquí y aquí.

Álbum de fotos:


Más información:
- Web propia de Loiba.
- Web de turismo de Ortigueira.
- LIC Estaca de Bares en el SITEB.
- Artículo en El Pais sobre las algueiras de Loiba.
- ¿Qué se hace con las algas? Ceamsa, empresa gallega.

viernes, abril 18, 2014

Los señores de la Tierra

Título: Los señores de la Tierra. La búsqueda de nuestros orígenes humanos
Autor: Ian Tattersall
Editorial: Ediciones de Pasado y Presente
Año: 2012
ISBN: 978-84-939863-0-8

Hace entre 23 y 16 millones de años se producía en la Tierra una explosión de diversidad de simios, ya extintos, que abarcaba más de veinte géneros diferentes, todos ellos arbóreos, pero ya sin cola. A partir de ese momento, un cambio climático produjo entornos más áridos y estacionales que propiciaron la evolución hacia el ser humano.

Este es el punto de partida del libro de Ian Tattersall "Los señores da la Tierra. La búsqueda de nuestros orígenes". A lo largo de casi  350 páginas nos ofrece una visión, casi una novela, de quienes eran nuestros ancestros... supuestamente, ya que la filogenia del Homo sapiens no está tan clara como se nos presenta muchas veces. Y aquí reside uno de los importantes puntos del autor: dejar bien claro cuales son los huecos en esta historia.

Si este repaso comienza con los primeros homínidos, hace unos 5 millones de años, lo primero será decidir que características son las que definen al "primer homínido" ¿La capacidade craneal? ¿El grosor del esmalte molar? ¿La reducción de los caninos? Esta característica definitiva es el bipedismo, un cambio radical relacionado con le cambio de hábitat. Y los aspirantes son varios: Sahelanthropus tchadensis (Tumai), Orrorin tugenensis o Ardipithecus ramidus.

Hombre de Pekín (Homo erectus) en el American Museum of NH
A continuación le toca el turno a los Australopithecus, las huellas de Laetoli y la existencia de herramientas con casi tres millones de años de antigüedad, anteriores al género Homo. El autor relata como debía ser su estilo de vida, su alimentación, como robaban presas a los leopardos, como lanzaban objetos o su organización en sociedades.

Y hace dos millones de años aparecen los Homo. Su origen es africano, pero rápidamente entran en una radiación que los lleva primero a Asia y luego a Europa. Pero si el origen de los homínidos no es fácil, el árbol genealógico del género Homo tampoco está claro. Ian Tattersall nos ofrece su versión, en la que conviven simultáneamente varias especies de Homo y en la que H. antecessor es el antepasado del H. heidelbergensis y este lo es tanto del H. neanderthalensis como del H. sapiens. Estas dos especies convivieron en Europa durante unos 10.000 años.



El salto cualitativo de nuestra especie fue la adquisición de la conducta simbólica. Así que este es el penúltimo aspecto que se analiza en el libro, los adornos, las pinturas o las representaciones. Para acabar, como no podía ser de otra forma, entra en juego el lenguaje, tanto desde el punto de vista fisiológico (y genético) como social. Completan el libro el epílogo y una extensa "notas y bibliografía".

Un gran libro sobre la evolución humana, claro y clarificador de la situación actual de la paleoantropología. Un texto escrito por un gran autor y conocedor de la materia. De lo mejor actualmente para enfrentarnos a cómo se ha desarrollado la evolución humana.



Más información:
- Web de la editorial.
- El autor, en la web del american Museum of Natural History.

miércoles, abril 16, 2014

Lirio amarillo

Nombre/Nome: Lirio amarillo, Espadana amarela
Especie: Limniris pseudacorus (antes Iris pseudacorus)
Familia: Iridaceae
Orden: Liliales
Clase: Liliopsida
División: Magnoliophyta



Al borde de un pequeño riachuelo, junto a un lavadero, en la orilla de una charca... Casi en cualquier zona en la que haya agua podemos encontrarnos con esta llamativa flor amarilla a partir de abril. El lirio amarillo, esapadaña amarilla o ácaro bastardo se encuentra con más de 30 nombres en castellano. Hasta hace unos años, la especie era Iris pseudacorus. Desde la revisión de Flora Ibérica de 2011, pasa a englobarse en el género Limniris. En la clave de identificación, se reserva para Limniris "tépalos internos erectos, ni incurvados ni conniventes, de forma y tamaño distintos de los externos".

La familia Iridacea incluye unos 70 géneros y algo más de 2000 especies en todo el mundo. Algunas son tan conocidas en jardinería como los gladiolos o las fresias, mientras que entre las silvestres se encuentran géneros como Crocus, Romulea o Iris. L. pseudacorus es la única especie de su género.


En abril-mayo comienza la floración. Del rizoma surgen los tallos, ligeramente comprimidos, de entre 60 y 120 cm de altura. Sobre ellos se sitúan las flores, en número de cuatro a diez y sobre cortos pedicelos de dos a cinco cm. No hay diferencia entre sépalos y pétalos, por lo que se dice que el perianto, la envoltura flores está formada por tépalos. Tiene seis tépalos en dos series. Los internos son más pequeños y se mantienen erectos, lineares-oblongos. Los externos, de hasta ocho cm de largo son ovalados y caídos. En la base se unen formando un pequeño tubo.

En el centro de la flor, el estilete que sale del ovario acaba en tres estigmas petaloideos, cada uno de los cuales cubre un estambre, situados frente a los tépalos externos. Los estambres son amarillo pálido. Las hojas son basales, glaucas y con un nervio central marcado.


A finales de agosto desaparecen todas las flores y mueren las partes aéreas, pero la planta sobrevive. Es una especie perenne: su bulbo, de forma ovoide, permanece todo el invierno cubierto de las bases de las hojas de años anteriores.

Lámina de Flora Ibérica
Está presente en zonas húmedas de prácticamente toda la península Ibérica, aunque es más escasa en el sureste. No soporta altitudes por encima de los 800 m. Al tratase de una especie común y de amplia dispersión, también tenía varios usos tradicionales, empleándose el rizoma como astringente, vermífugo y vomitivo. Sin embargo, tanto la raíz como las hojas contienen irisima, un polisacárido tóxico, que también afecta al ganado. Recientemente se ha comprobado que tiene la capacidad de absorber y acumular metales pesados en aguas contaminadas.

Más información:
- Familia Iridaceae en Flora Ibérica.
- La especie en Flora iberica.
- Proyecto Anthos.
- En Asturnatura.