sábado, julio 26, 2014

Senda fluvial y área recreativa de Gabenlle

El ayuntamiento de A Laracha es el más oriental de la comarca de Bergantiños, con salida al mar sólo por Caion. Uno de sus territorios destacados es el formado por el valle del río Anllóns y sus afluentes, que discurre sobre materiales de esquistos. Este valle, que se va abriendo según el río avanza hacia el oeste, está delimitado por elevaciones paralelas a la costa. Las tierras del Anllóns destacan por su fertilidad, tradicionalmente dedicadas a la producción de cereales. Es el mismo río que desemboca en Ponteceso, formando la ría de Corme y Laxe.


En su tramo medio cruza el municipio de A Laracha por su parroquia principal, Torás. En sus orillas se ha habilitado un área recreativa y una senda fluvial con pasarelas de madera, conocida por el nombre del lugar: Gabenlle.

El área recreativa

Al llegar a Gabenlle desde A Laracha, el área recreativa queda situada a la izquierda de la carretera, con una superficie aproximada de 15 000 metros cuadrados. Está dotada de parque infantil, parque biosaludable, aseos, barbacoas y mesas de piedra. Se extiende a ambos lados del Anllóns, comunicados por varios puentes de madera. En la zona se combinan áreas expuestas al sol con otras dotadas de sombra natural.

En verano se convierte también en piscina fluvial. En aquellos días más calurosos la afluencia de gente es alta y puede resultar poco agradable. Si uno de esos días pretendes usar una de las barbacoas o las mesas, es preferible que te asegures de reservarla madrugando un poco.



La senda fluvial

En el extremo oriental del área recreativa ya se inicia la senda fluvial, aunque esta comienza propiamente al otro lado de la carretera. La senda es un paseo dotado en su totalidad de pasarela y pasamanos de madera, lo que lo hace muy apto para recorrer con calma o con niños, sólo teniendo cuidado de los resbalones en caso de que esté mojada.

Se inicia al pie de la carretera, donde podemos consultar un panel con el trazado. Apenas nos da información, pero tampoco se necesita: sigamos el paseo de madera durante unos 2,3 km.


El bosque de ribera es escaso, ya que a ambos lados nos encontraremos continuamente con prados y cultivos así como eucaliptales y pinares. Sin embargo, a pesar de su estrechez, nos da la sensación de encontrarnos en un entorno natural bien conservado, rodeados de alisos, fresnos, sauces o saúcos. Nos acompañan también robles y castaños. Como en casi cualquier zona acuática, entre junio y septiembre destaca el rosa o púrpura de la salicaria.

Entre la fauna, podremos observar sobre todo paseriformes como herrerillos, carboneros garrapinos, mitos o mosquiteros. En el cauce es frecuente ver lavanderas cascadeñas o mirlos acuáticos. La nutria está presente y se deja ver de vez en cuanto entre las raíces de los alisos y bajo los helechos reales; lo que es seguro es que con un poco de atención veremos sus rastros (huellas y deposiciones). Relativamente confiadas, las ardillas nos podrán deleitar con algunos saltos y carreras.






Entre la fauna más pequeña, en función de la época del año, se nos presentan la rana patilarga y sus renacuajos o los tritones ibéricos, para lo que deberemos salirnos del paseo allí donde la barandilla tiene huecos, y acercarnos a los canales de los molinos. Por supuesto, durante primavera y verano es un sitio ideal para observar los vuelos y los hábitos de las libélulas y caballitos del diablo.

A lo largo del camino nos encontramos con cuatro molinos recuperados: do Tarrulo (apartado del cauce principal), Grande de Gabenlle, das Pezas y do Formigueiro. Los molinos están rehabilitados. Aunque están cerrados con llave, pueden abrirse para actividades guiadas y conocer su funcionamiento tradicional




En los alrededores, podemos aprovechar el día para visitar el monasterio de Soandres y el mirador del monte de Santa Marta.




Álbum de fotos



Más información
- Web de turismo de A Laracha.
- En la web de Turgalicia.

jueves, julio 10, 2014

Geocaching en el túnel de Vista Alegre

Año 1920, comienza la construcción de la vía de ferrocarril entre A Coruña y Santiago. Las obras se prolongaron durante dos décadas, hasta que en 1943 el primer tren hizo el recorrido. La espera fueron años de prosperidad para pequeños pueblos que estaban a lo largo del trazado. Es el caso de Boedo, un pequeño pueblo del ayuntamiento de Culleredo, casi en los límites con A Laracha y Arteixo. Los trabajos de la vía y los túneles emplearon a gran parte los lugareños, pero también muchos de ellos murieron jóvenes a causa de la silicosis. Con motivo de la obra, quedó en el lugar uno de los emblemas: el puente de piedra bajo el que pasa la carretera de Arteixo a Ledoño. Pero por diversas circunstancias, Boedo quedó sin estación ni apeadero, a medio camino entre la de Bregua y la de Meirama. Y también entre dos túneles: el de Boedo y el de Vista Alegre, de 0,8 km y 1,8 km de longitud respectivamente y apenas separados por 1,5 km.


A partir de 2009, sobreviene un nuevo cambio: se abre al tráfico la línea de alta velocidad de Adif entre A Coruña y Santiago. En su trazado se habían construido nuevos tramos y nuevos túneles, entre ellos el de Bregua de casi 3 km. A partir de 2006 las vías tradicionales, los viejos túneles y la estación de Bregua se quedan sin circulación y, en algunos tramos las vías son desmontadas.

Año 2014, un nuevo caché de Geocaching aparece en la zona, situado en el interior del túnel de Vista Alegre. Desde hace algún tiempo, estas vías abandonadas son recorridas por senderistas y ciclistas (BTT) en busca de nuevos caminos. Una opción muy buena para llegar a nuevos lugares o para hacer una alternativa al PR-G 111.

Nuestro objetivo era el caché "4347 P", desde Boedo, buscando un camino alternativo a la vía y regresando por ella. Finalmente hicimos una pequeña ruta de casi 4 km.



Tramo 1: de Boedo al túnel de Vista Alegre (pk 0-1,5)

En la rotonda de Boedo, tomamos la carretera de Vista Alegre. Al pie de la línea de alta velocidad hay un aparcamiento donde comienza la vieja vía de tren. Seguimos (ya a pie) por la carretera unos 150 m hasta encontrar un camino que se desvía a la izquierda. En seguida pasa por debajo de la vía para recorrer el valle del río Valiñas (afluente del Mero al que se une allá por A Telva, en Culleredo-Cambre). A nuestra izquierda va quedando la nueva línea de alta velocidad. A lo largo del camino encontramos eucaliptal alternando con pequeños retazos de bosque de castaños y cerquiños. Llega un momento en que el camino se pierde en una reciente tala por lo que decidimos improvisar e ir acercándonos a la vía. Por último, trepamos por el talud de la vía, cruzando el matorral y alcanzado la plataforma del ferrocarril. Ya tenemos el túnel a la vista.




Tramo 2: interior del túnel (pk 1,5-2,5)

El túnel tiene una longitud de 2 km. Hacemos algo menos de la mitad. Es imprescindible la linterna, ya que, a pesar de que en ningún momento perdemos de vista la entrada, apenas vemos donde pisamos, entre las traviesas y los raíles, sobre las piedras sueltas, con algún que otro elemento tirado.
Localizamos el lugar del caché, subimos con cuidado, firmamos... y de vuelta.





Tramo 3: túnel de Vista Alegre-Boedo (pk 2,5-3,8)

El regreso lo hacemos en línea recta, por la vía, que nos devuelve directamente al aparcamiento, sorteando los pequeños pinos y sauces que crecen entre las traviesas, fruto del abandono de uso. Curioso como se estrecha la vía allí donde los tornillos fueron arrancados.



Un paseo interesante, pero que se queda a medias, a la espera de completar la ruta de los túneles.

Álbum de fotos:

Más información:
- Sobre Boedo, la web de Lugar de Boedo.
- Web de ADIF del tren de alta velocidad del Eje atlántico.
- Web de Geocaching.
- Una opción de ruta de túneles en Wikiloc.

martes, julio 01, 2014

Aula de naturaleza en el Muíño Vello de Arteixo

Casi en cualquier lugar de Galicia la más mínima corriente de agua era buena para construir un molino. Un pequeño río de apenas kilómetro y medio de longitud rodea Arteixo por el sureste para girar al norte y unirse al curso principal del río Arteixo o Bolaños. Transcurre entre prados, con un estrecho bosque fluvial, flanqueado  por eucaliptales a un lado y los edificios al otro.


En su orilla izquierda se sitúa el viejo molino de O Minoco o Muíño Vello de Arteixo. Esta construcción centenario fue cedida en su día por su dueño, Maximino Varela, al ayuntamiento. Tras años de abandono y más años de peleas administrativas, el 12 de septiembre se inauguró su reconstrucción como aula de naturaleza.


Se trata de un edificio con más de 200 metros cuadrados en dos plantas. En la inferior todavía se puede ver el canal que la cruzaba para mover las ruedas. El acceso se realiza directamente en la planta superior mediante una pasarela. Ambas plantas se encuentran actualmente diáfanas para servir de sala de exposiciones o lugar de encuentros. Este es su fin último, la realización de actividades pedagógicas y culturales, especialmente relacionadas con el medio ambiente. De esta manera, entre las actividades ya realizadas figuran las visitas escolares, la exposición de Reservas de la Biosfera (a la que pertenece parte del ayuntamiento de Arteixo) o el maratón ornitológico de la misma reserva, organizado por el grupo naturalista Hábitat.




Imagen de El noticiero de Arteixo
La inversión total superó los 215.000 €, de los cuales 150.000 fueron aportados por fondos europeos. el entorno, sin embargo, permanece sin recuperar, con el canal principal en total abandono y sin posibilidad de acercarse al regato. En el futuro, por aquí discurrirá un nuevo tramo del paso fluvial de Arteixo.

Para visitarla, actividades concertadas aparte, sólo es posible actualmente de luns a vienres de 10:00 a 13:00 h (según consta en el web municipal).

Álbum de fotografías:

Más información:
- Noticia de la inauguración y de actividades.
- Blog Patrimonio industrial arquitectónico.
- Web Turismo de Arteixo.