lunes, septiembre 08, 2014

Azucena de mar, el tapiz de las dunas

Nombre/Nome: Narciso de mar, azucena de mar. Cebola das gaivotas.
Especie: Pancratium maritimum
Familia: Amaryllidaceae
Orden: Liliales
Clase: Liliopsida
División: Magnoliophyta




Las plantas dunares están sometidas a un continuo estrés derivado no sólo de las actividades humanas (entre ellas el frecuente y brutal pisoteo de los domingueros durante el verano), sino también de las propias condiciones ambientales: exposición al sol y al viento marino, a la sal, sustrato arenoso... Así que no es de extrañar que entre ellas encontremos muy buenos ejemplos de adaptación a estas condiciones, lo que no quita que algunas sean, además, espectaculares.

El narciso de mar (Pancratium maritimum) es una de las plantas dunares más comunes. Se extiende de forma continua por todo el litoral sur europeo, desde la desembocadura del Loira (Francia) hasta las costas de Bulgaria y también el norte de África. Su hábitat típico son las dunas costeras primarias o secundarias, compartiendo espacio con otras especies como Euphorbia paralias o Malcomia littorea.

Ficha de Flora Ibérica

La parte no visible de la planta es un bulbo grande de entre 4 y 7 cm de diámetro, enterrado con frecuencia a bastante profundidad. El bulbo no es la raíz; es un tallo subterráneo, engrosado, que sirve de almacenamiento de nutrientes. En esta planta el bulbo es tunicado, es decir, formado por diferentes capas, a modo de una cebolla. En la parte inferior se encuentran las raicillas verdaderas. Antes de la época de floración, de este bulbo nacen las hojas, entre cuatro y seis, lineares, todas basales, que pueden llegar a medir hasta medio metro de longitud. Son de color verde-azulado (glaucas) y algo carnosas. Forman una mata que destaca sobre la arena.




Entre julio y septiembre se produce la floración. Del bulbo nace el tallo, ligeramente más pequeño que las hojas, algo comprimido y que porta, erecto las flores en su extremo. La umbela la formas de dos a siete flores con un intenso olor. Son blancas, formadas por un conjunto de seis tépalos (no se diferencian los sépalos del caliz de los pétalos de la corola). En el interior, una corona ligeramente menor, acabada en doce dientes. Los filamentos de los estambres están fijados a la corona (excepto el extremo final) y rematados en anteras amarillentas.



A partir de agosto ya podemos observar la flor transformada en fruto. Es una cápsula ovoide, verde, de dos a cuatro centímetros, triloculado (es decir, divido en tres cámaras) como se observa en su forma exterior. Su peso hace que el tallo se doble. En el interior se encuentran las semillas, de color negro y tacto suberoso. Cuando maduran, quedan en el suelo como "deyecciones de conejo".

Durante el invierno, con las mareas vivas, es frecuente encontrar la planta arrancada y las cebollas esparcidas en la dunas.  El contenido del bulbo en substancias cardiotónicas lo hace muy tóxico, pero por la misma razón se ha usado como medicinal.




Aunque es una planta común, es especie protegida en varias comunidades españolas como de especial interés (Asturias, Baleares) o estrictamente protegida (Cataluña). El principal impacto que sufre es la destrucción de su hábitat y el continuo pisoteo de las dunas.

Álbum de fotos:

Más información:
- Web de Anthos.
- Pdf de Flora iberica.
- Web Asturnatura.
- Web Floravascular.

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