sábado, octubre 15, 2016

El futuro de nuestra mente

Título: El futuro de nuestra mente
Autor: Michio Kaku
Editorial: Debate
Año: 2014
ISBN: 978-84-9992-392-5


El autor de este libro, Michio Kaku, figura entre la élite de los divulgadores científicos. Su especialidad, dentro de la física teórica, es la teoría de cuerdas. Pero a partir de ahí, su labor es inmensa como escritor de ciencia, presentador de radio y televisión, articulista...

El texto es de lo más completo. No es un manual de anatomía o fisiología de nuestro cerebro. Y sin embargo en muchos de los párrafos podemos aprender como funciona nuestra mente.

Así comienza el primer capítulo, con unas reseñas al mapa del cerebro y como se reparten las funciones que realiza, incluso entre ambos hemisferios: "existen diversas maneras de comunicarse por separado con cada hemisferio sin que que el otro tenga conocimiento de ello". ¿No es alucinante? Pues no os perdáis los ejemplos. Las más modernas técnicas de análisis, basadas en avances de la física, nos permiten ofrecer nuevos puntos de vista para analizar con más detalle asuntos como qué es la conciencia, hasta llegar al nivel III, el nivel del ser humano en el que somos capaces de simular el futuro.
Imagen de la web del autor.
En el segundo bloque entramos en una materia diferente: la telepatía, la telequinesis, la comunicación cerebro-ordenador o una brain-net en la que los cerebros de los usuarios puedan transmitir información "mental" a modo de un internet o mover un exoesqueleto sólo con la mente. Pero todo esto crea también inseguridades de privacidad, de individualidad o de ética en un posible reparto de inteligencias. Incluso los sueños pasan por este análisis hasta desembocar en los estudios de optogenética que ayudan a esclarecer las rutas neuronales. Esta tecnología (todavía es el futuro) podría acabar en un control mental, pero "yo creo que el verdadero impacto consistirá en liberar la mente, no en esclavizarla. Estas tecnologías dan esperanzas a los que están atrapados en enfermedades mentales".

Y por si todo esto fuera poco, aún nos queda por explorar en el libro la tercera parte: conciencias alteradas. La ingeniería inversa o reconstrucción de un cerebro, ¿es o será posible? Quizá en un futuro cercano. Eso podría significar poder aislar la mente del cuerpo, es decir la existencia de seres de energía pura. A esto le seguiría viajar por el espacio en forma de energía y contactar con mentes extraterrestres. Viniendo  de un físico, el libro tenía que acabar con este apéndice: "¿Conciencia cuántica?". Por supuesto, se pregunta como funciona una mente basada en la física cuántica, a fin de cuentas el cerebro son átomos.  Esto nos lleva a un dilema: ¿determinismo o libre albedrío? Casi como conclusión tranquilizadora, "parece que la combinación de indeterminación y caos hace imposible la existencia de un mundo totalmente determinista".


Visto así, el libro da una sensación de acercarse a la ciencia ficción, pero basándose en datos, experimentos reales, proyectos en marcha, opiniones de científicos de primera línea, etc. podemos empezar a ser conscientes de ese futuro que ya está comenzando, el futuro de nuestra mente.

Más información:
- Web oficial de Michio Kaku.
- Reseña en poramoralaciencia.com.


miércoles, octubre 05, 2016

Correteando por la playa

Domingo, 11 de septiembre de 2016.

El verano se va marchando poco a poco pero aún quedan días de playa. Nos acercamos hasta el arenal de Alba (Arteixo) en domingo. Hace sol, pero a media mañana poca gente se ha animado a venir hasta aquí. Y los que están se dedican a pasear.

La marea está subiendo, aún no ha llegado al máximo. En la orilla oeste un grupito de limícolas juguetea con las olas en busca de su alimento cuando éstas se retiran. Cogemos la cámara y nos acercamos. Se dejan querer.

Estas aves costeras están en paso postnupcional. Es decir, viajan desde sus zonas de cría al norte hacia sus cuarteles de invierno en el sur, más allá del Sahara, donde el clima será ahora más benigno. Se dejan ver con su frenética búsqueda de alimento, hoy aquí y mañana allí. Algunos aún con plumaje estival, otros con su librea ya mudada. Estos desplazamiento comenzaron ya en agosto y continúan hasta octubre para la mayoría de estas poblaciones.



Cerca de ellos comenzamos a tirar fotos. Los primeros que se ponen a nuestro alcance son los correlimos tridáctilos (Calidris alba).

Su alimentación se basa en crustáceos, moluscos y anélidos, que buscan en su hábitat de arenales litorales e intermareales. Así es que se mueven al ritmo de las olas, evitando que estas los arrastren. Cuando alguien los molesta, se limitan a volar en dirección al mar para regresar en seguida al mismo sitio o sólo un poco más allá. ¿Una curiosidad? Carecen del dedo posterior en las patas, de ahí su nombre de "tridáctilo" en comparación con otros limícolas.





Dejamos a los correlimos un momento y desviamos nuestra atención hacia una esquina de la playa. Entre las algas de arribazón se mueve algo. Varias aves rebuscan entre los restos de laminarias. Ahí están los vuelvepiedras (Arenaria interpres). Nos miran curiosos y cuando se cansan de nosotros simplemente nos dan la espalda, trepan a unas rocas y desaparecen.

Los vuelvepiedras son aves del norte. Entre mayo y agosto anidan en el extremo norte de su área de distribución (Alaska, Canadá, Groenlandia o Islandia). En las costas gallegas son frecuentes en el paso migratorio (abril-mayo en el primaveral y de agosto a noviembre en el otoñal) e invernada. Puedes verlos en todo litoral, rocoso o arenoso, rebuscando entre las algas o volviendo piedras con su pico corto y cónico en busca de invertebrados como pulgas o crustáceos.




Volvemos la vista a la playa. Allí siguen los correlimos. Pero ahora tienen otros acompañantes. Estos son de un tamaño similar, pero el dorso es de tonos marrones, con una máscara y collar de tonos oscuros y patas anaranjadas. Los chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula)  formar un bando más pequeño que los correlimos, apenas son cinco, pero están a sus anchas.

Los chorlitejos grandes anidan en Europa al norte de Gran Bretaña (Escandinavia, mar del Norte, mar Báltico...) e invernan hacia el sur, hasta el África austral. Pocos son los que pasan el invierno en Galicia, mientras que se ven frecuentemente en el paso postnupcial de julio a septiembre. Estos individuos pueden recorrer hasta 2000 km en poco más de 20 días.





Toca retirada. No queremos molestarlos más. Sólo nos hemos distraído un instante cuando vemos como un ave remonta el vuelo desde la misma orilla y vuela en dirección sur. Tardamos un poco en enfocarlo y reconocer la silueta de un halcón peregrino (Falco peregrinus) que probó fortuna. No podíamos marcharnos sin saludar a otro habitual de la playa, el charrán patinegro (Sterna sandvicensis). Posado entre correlimos o gaviotas puede pasar más o menos desapercibido. Pero no es así durante sus maniobras de picados en el mar, muy cerca de la arena, con poca profundidad. Así que le dedicamos unos minutos de nuestra atención, lo que atrajo a otros paseantes que susurraban y comentaban el espectáculo como si fuera la primera vez que lo veían.




Una mañana de playa que se convirtió en un espectáculo natural.

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