miércoles, enero 25, 2017

Torres do Allo


Nos situamos en la primera mitad del siglo XV. En este lugar quedaban los restos de una fortaleza que los Reyes Católicos mandaran destruír. Sobre ellos, el hidalgo Gomes de Rioboo Villadefrancos hizo construir este pazo. La familia, vasallos de los poderosos condes de Altamira, procedía de la cercana Torre da Penela (Cabana de Bergantiños). Alonso Gómez (nacido en 1460) fue el primer señor do Allo.

Originalmente constaba de una sola torre, a la que posteriormente, en la segunda mitad del siglo XVII, se le añadieron el cuerpo central y la torre sur. Poco a poco, a lo largo del tiempo se irían añadiendo (y suprimiendo) elementos: el jardín, los hornos, la fuente...

A finales del XIX empieza a escribirse el último párrafo de su historia. A la muerte de Nicolás María Rui-Gomes Rioboo, su viuda se casó en 1869 con Vícotr López Seoane, uno de los primeros y más importantes naturalistas gallegos. Ya en el siglo XX la familia se trasladó a A Coruña, con lo que la propiedad estuvo ocupado sólo por la servidumbre hasta 1950 en que quedó en abandono. La Diputación de A Coruña llegó a un acuerdo con la familia López-Rioboo en 1998 para su compra y recuperación. En 2005 se abre al público.




El acceso a las Torres se realiza desde la AC-552 por una avenida entre plátanos y carballos, dejando a la derecha la iglesia de San Pedro do Allo, del siglo XVI, mandada construir por el señor de las Torres. La construcción, de estilo renacentista, es un pazo, quizás originalmente el más antiguo de Galicia. Está rodeado por una muralla en la que se abre el paso a la vivienda, dejando en el exterior los hórreos.

El cuerpo principal es rectangular con dos pisos. En cada extremo dispone de una torre de planta cuadrada, de tres pisos. La norte es más antigua, de finales del XV, protorrenacentista, mientras que el resto del conjunto es más moderno (s XVII), siguiendo el estilo original. Es en las torres donde se encuentran los ornamentos góticos más llamativos: decoración vegetal, escudos, gárgolas, saeteras en cruz, balcones, etc.

Con su recuperación, actualmente está convertida en museo-centro de interpretación. En su interior, si tienes la suerte que te reciba una buena guía, te contarán con detalle las características e historias de las Torres. Y si pones un poco de interés, podrás conocer detalles curiosos e interesantes. Al recorrer las distintas estancias, nos encontramos con diferentes elementos expositivos (algunos acertados, otros no tanto) sobre temas diferentes como artesanía de olería, la vida en la casa tradicional, genealogía de la familia, herramientas del campo, elementos arquitectónicos de la Torre, el paisaje del entorno...

Una vez acabada la visita al pazo, vale la pena un paseo por el huerto trasero o por la carballeira cercana con la fuente de San Ramón.







En la web de turismo de Zas puedes encontrar información de contacto y los horarios de visita.

- Álbum de fotos: enlace.

- Vídeo de la Diputación de A Coruña:



Más información:
- Web de Turismo de Zas.
- Más historia en el blog Volviendo la vista atrás.
- Reseña en la web Galiciamáxica.
- Breve biografía de Víctor López Seoane en el Instituto José Cornide y en la web de los Museos Científicos Coruñeses.
- Vídeo de la Deputación de A Coruña.

martes, enero 10, 2017

VII Orientación Nocturna Casa de Sixto

Actividad: Carrera de orientación nocturna "VII Orientación Nocturna Casa de Sixto".
Fecha: 08/01/2017.
Recorrido: medio (no competitivo): 12 balizas, 5 km (previstos).
Lugar: montes de Sas (concello de Paderne).
Organiza: Gallaecia Raid.


Este año si. Por fin, en la VII edición, pudimos apuntarnos a una prueba en la que teníamos ganas de probar. Se trata de una carrera de orientación nocturna organizada por Gallaecia Raid en los montes de Paderne, en el lugar de Sas, tomando como centro de actividad la casa de turismo rural Casa de Sixto.

Había la posibilidad de tres recorridos: infantil (2 km), medio (5 km, para adultos o menores acompañados) y largo (11 km). Para probar nos apuntamos al recorrido medio que tenía una distancia aproximada prevista de 5 km. Aunque este recorrido no era competitivo, nos lo tomamos como una prueba de lo que podríamos hacer. La modalidad era "score": un tiempo determinado en el que hay que picar el mayor número de balizas en el orden que elijas para entrar antes del cierre de meta (o lo antes posible).

Nos pusimos como objetivo inicial disfrutar de la noche aprendiendo sobre este deporte. Como objetivo secundario teníamos encontrar todas las balizas, independientemente del tiempo que nos llevara.

Llegamos a Casa de Sixto con tiempo de sobra. Nos acercamos a la caseta que hacía funciones de oficina y recogimos nuestras tarjetas de control. De vuelta al coche nos dedicamos a prepararnos: ropa de abrigo (pero para correr), las frontales, móvil... Todo listo. Unos minutos de descanso y a la salida.

19:15. Estamos en la salida para ver la salida de los participantes en el recorrido largo (unos 100 participantes) y escuchar los consejos y normas de la organización. Ya es noche completa y no debe haber más de 4º C



19:30. Salida. Nos situamos al fondo del pelotón de los 230 participantes. A la hora de la salida nos dan el mapa y comenzamos. Situación inicial: algo más de 5 km, 12 balizas, muchos participantes... Decidimos salir con calma e ir adelantando en los tramos que podamos correr. A la vista que todos van hacia la primera baliza, decidimos cambiar hacia la segunda. Después de cinco minutos de seguir al pelotón y equivocarnos por ir detrás del mogollón, preferimos equivocarnos por nosotros mismos. Encontramos la baliza 2 y tenemos que hacer cola para picar. Volvemos a la carretera. Pasamos de largo el cruce adecuado, volvemos atrás, trepamos con ayuda de las cuerdas y picamos la baliza 3. Al otro lado de la carretera cruzamos el regatillo y vamos contracorriente de la gente para picar la baliza 1.


20:00. Vamos más lentos de lo que creíamos, pero de momento no somos conscientes. Camino de la 4 nos equivocamos otra vez, pero en seguida retomamos y nos unimos a un grupo hasta picar la baliza 4. La siguiente está muy cerca y decidimos ir campo a través ya que el terreno parece fácil de caminar. Encontramos la baliza 5 y atajamos hasta la carretera. Ahora podemos correr con tranquilidad: pista asfaltada y poca gente. Encontramos la baliza 6 a la primera y retomamos nuestros pasos por la carretera. Ahora corremos bien. Por la prisas, en un error de lectura del mapa nos equivocamos de camino y perdemos un buen rato. Al segundo intento aparece la baliza 7. Otro error absurdo y tenemos que dar un rodeo amplio para encontrar la baliza 8. Ya nos damos cuenta que haremos bastante más de seis kilómetros. De vuelta al camino principal, no nos queda otra que forzar la carrera.



20:30. La baliza 9 aparece con facilidad. Ya estamos de vuelta en el pueblo de Sas, pero se hace tarde y faltan tres balizas. Lo hablamos y decidimos ir a por todas aunque nos pasemos de tiempo. Aquí nos juntamos con unos compañeros con los que haremos el resto del trayecto. Cruzamos el pueblo y encontramos bien la baliza 10. ¡Sólo quedan dos! Camino de la once, nos encontramos con una fuerte subida que se nos hace interminable. Y tanto, como que nos pasamos el cruce adecuado. Parece imposible llegar a tiempo ya. Tomamos un cruce a la derecha con dudas de si será el correcto. Acertamos.

21:00. Nos queda menos de un cuarto de hora. Encontramos la baliza 11, la picamos y a correr. Por suerte ahora es todo cuesta abajo y no tiene más complicaciones de orientación. Ya no miramos el reloj. Picamos la baliza 12, llegando del lado contrario a la mayoría de la gente. Nos tiramos cuesta abajo como locos para hacer el último medio kilómetro. Llegamos a meta y entregamos nuestra tarjeta. Salimos y se escucha por megafonía que falta un minuto para el cierre. ¡Está hecho! No era competitivo, pero nos hemos emocionado al llegar en tiempo y con las doce balizas picadas.



Como fin de fiesta un poco de charla con los compañeros, animar a los que aún están llegando y una estupenda tapa de callos que con este frío sienta de vicio. Y aunque el puesto era lo de menos, al final siempre te queda el gusanillo de mirar la clasificación: 29º y 30º de la clasificación masculina, con tiempos de 1h 42m 44s y 1h 42m 47s para recorrer casi 9 km y demostrar que hicimos mucho, mucho de más por no saber orientarnos ;)




Gracias a los organizadores Gallaecia Raid que han preparado una fiesta de orientación fantástica, con cada cosa en su sitio, cuidando a los participantes y cuidando de todos los detalles. Con nosotros han ganado unos nuevos adeptos. Una experiencia recomendada para todas las edades.

(Fotos: voluntarios de Gallaecia Raid)