domingo, junio 21, 2020

Marco da Anta


Menhir: monumento megalítico que consiste en una piedra alargada colocada verticalmente en el suelo (definición de la RAE).

En su artículo del Anuario Brigantino de 2003, Luis Monteagudo recoge las características generales de los menhires: entre uno y 20 metros de altura; forma entre bloque tosco y cilindro más o menos pulido y estrechando hacia arriba; en general con piedras cuña alrededor; situados en terrenos planos horizontales que los hacen destacar. Hay cuatro características a tener en cuenta para interpretar un menhir: monumentalidad, visibilidad, duración en el tiempo y aspecto fálico.

¿Cómo se interpretan los menhires? No está clara su función, pero están relacionados con las necrópolis en un contexto funerario; como hitos de observación astronómica; en ritos de fecundidad (aspecto fálico). En épocas más recientes, su visibilidad y perdurabilidad los ha adaptado a servir como marcos delimitadores del territorio.

Su origen se sitúa en la arquitectura megalítica, junto con los túmulos y dólmenes, en el Neolítico-Calcolítico, entre el 4500 y el 2200 antes de nuestra era.

En ese mismo documento cita más de 30 menhires en Galicia, también conocidos como pedrafitas o marcos.


Uno de estos es el Marco da Anta, también conocido como Pedrafita dos Montes de Santa Locaia, Pedra do Ghicho (ghicho= acabado en punta, agudo) o Pedra do Carallo.

Se localiza en el entorno del lugar de O Loureiro, en los montes de Santa Locaia, parroquia de Santa María de Erboedo, concello de A Laracha. Este punto es límite de término municipal con el de Arteixo, que se continúa en dirección sureste hasta la Pedra de Cebola (límite triple entre A Laracha, Arteixo y Culleredo) en los montes de Carboeiro. 

¿Cómo llegar hasta él? Está señalizado desde la carretera C-552 (pk 16) en el que nos desviamos hacia Loureiro. Lo mejor es localizar la carretera que une Loureiro con Santa Locaia. A mitad de camino encontraremos un cruce con pista forestal en el que se sitúa el panel indicativo. A partir de aquí se acabaron las indicaciones. O vas con GPS o sigues instrucciones para tomar varios cruces y no pasarte de largo. Aquí el trayecto más cómodo en Wikiloc, aproximadamente un kilómetro.


Tras la última cuesta nos encontramos en la cota de 332 msnm. Un punto muy visible del entorno si no fuera que está rodeado de eucaliptos, en medio de un brezal y con afloramientos rocosos. Aún así, está rodeado de cotas más altas, la mayor de ellas la Pedra do Boi Branco, de 384 metros, hacia el SE. Está libre de altitudes hacia el SO, por donde discurre un pequeño valle, el del  Rego de Lagareira, que discurre hacia el río Anllóns.



Nos salimos del camino y nos acercamos entre los árboles y el matorral bajo. El marco es una piedra alargada, de unos dos metros de altura. Esta es la descripción de Monteagudo:

... mide 2,05 de alto y es una laja vertical de granito cóncavo convexa con tendencia al prisma triangular; su aspecto fálico es debido a que cerca de la punta presenta un surco producido por una veta de cuarzo de 4 cm de ancho, continuando en la cara W por un surco de picadas poco perceptibles.

Además, en su base se sitúan dos piedras más a modo de soporte o continuación, los testigos, y en el entorno algunos marcos más de menor tamaño.




Sorprende encontrarte con este símbolo en un terreno que prácticamente lo esconde. Entre el matorral, los eucaliptos y la falta de señalización final, la sensación es de abandono, situación por otra parte frecuente en otros elementos semejantes del patrimonio gallego.

El ayuntamiento de A Laracha está actualmente en trámites para hacerse con la propiedad y proteger convenientemente el monumento.


Enlace a todas las fotos.

Más información:
- Anuario brigantino 2003, página 35.
- Web de turismo de A Laracha.
- Catálogo de patrimonio del PGOM de A Laracha.

sábado, abril 25, 2020

Maratón ornitológico Km0 (SEO)

Abril de 2020. La pandemia de COVID-19 mantiene a gran parte del mundo confinado en sus casas. Mientras las aves siguen con su ajetreada vida primaveral, los ornitólogos se muerden las uñas por no poder salir a observar.

Bajo el título #Quédateenelnido, la Sociedad Española de Ornitología organiza una serie de actividades para seguir en la onda pero sin moverse de casa. Entre ellas, este año el XX Maratón ornitológico será una edición especial, edición Km0. Desde la ventana, el balcón... el tejado.



Fechas: 18 y 19 de abril
Horario: entre las 00:00 y las 23:59 h (48 horas)
Lugar: cada uno en su casa
Observaciones: las observaciones deben ser subidas a ebird

Mi ventana. Este era nuestro lugar de observación. Una ventana (varias ventanas) en edificio que hace esquina, dando a dos calles en un núcleo urbano pequeño, ya casi con el límite rural. Así que lo que nos quedaba era mirar a los tejados y al cielo.

No madrugamos demasiado. El día se presenta despejado, con algunas nubes, pero muy agradable. En la ventana preparamos los prismáticos y la cámara, sabiendo que ésta no va a ser muy útil. No se ve demasiada actividad así que cambiamos y nos vamos a buscar una nueva ubicación. En el desván, un ventanuco nos permite sacar el telescopio al tejado. Desde aquí tenemos: tejados, un pequeño prado entre casas, más tejados y al fondo el monte sembrado de eucaliptos.


Nos centramos en los tejados. Los primeros en aparecer son los gorriones comunes (Passer domesticus), en primer plano y alimentándose entre las tejas. Enfrente, suena el canto de un mirlo (Turdus merula) posado sobre una antena y, más al fondo, aparece la lavandera blanca (Motacilla alba). Distinguimos dos cantos. El primero es el del petirrojo (Erithacus rubecula) que parece provenir de un pequeño árbol que queda fuera de nuestra vista. El otro es el da tórtola turca (Streptopelia decaocto). A falta de otro interés, las buscamos con el telescopio y acaba apareciendo a cierta distancia, sobre un poste de línea telefónica en el borde de la carretera. Este observatorio es incómodo, así que de momento bajamos de nuevo a la ventana.




Aquí aparecen dos de los más habituales. La pareja de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) persiguiéndose y la urraca (Pica pica) haciéndose dueña de la antena más alta, al sol, dejando ver sus irisaciones. Con estos completamos los "habituales", así que toca echar la vista más allá para localizar especies nuevas.

En dirección a los eucaliptales de los montes que rodean la zona pasa un grupito de palomas. Al menos una de ellas deja ver la marca clara de una torcaz (Columba palumbus). En un hueco entre edificios se puede ver un pequeño prado, rodeado de cultivos. Si hay algo por allí no se deja ver a tanta distancia, pero en el aire aparecen, acrobáticos, los aviones comunes (Delichon urbica).

¿Qué ya estaban visto todos los habituales? De eso nada. Nos hemos despistado. Ya es mediodía y hasta ahora no habíamos anotado gaviota. Aquí está un bando de gaviota patiamarilla (Larus michaellis). Una pequeña ave pasada volando muy cerca de nuestro edificio. Otra más. Estas son las golondrinas (Hirundo rustica). Hace sólo unos días que se dejan ver por aquí. ¡Puntuales para este maratón!

A partir de ahora llega la fase repetitiva: ninguna especie nueva, aunque el tiempo pasa rápido revisando el cielo. Volvemos al desván. Vamos a ver que hay en la otra zona de eucaliptos. Al fondo, en uno de ellos se recorta una silueta entre las ramas más altas. Está rodeado de cornejas (Corvus corone) en buen número, unas treinta, que no paran de moverse, pero por lo menos nos permiten comparar el tamaño. ¿Gavilán? Lo mantenemos en el objetivo par ver si echa a volar, pero después de media hora... allí sigue. Nos quedaremos con la duda. Mientras, aparece por fin el busardo ratonero (Buteo buteo), cogiendo una térmica sobre el núcleo urbano.

La última especie nueva en aparecer es el ánade real (Anas plathyrrhynchos). Dos de ellos pasan sobre el edificios, quizá yendo del paseo fluvial al río en el lado opuesto del pueblo.




Por la tarde el sol da frente a la ventana, lo que limita la observación. El cielo se va cubriendo y aparece la niebla. En fin, que el día se acaba y las observaciones también. El domingo no trae nada nuevo y compromisos personales nos impiden dedicar tiempo, excepto alguna mirada ocasional que no suma especies.

Por lo tanto, cerramos el maratón con 15 especies. No está mal, es alguna más de lo previsto. ¿Cuáles faltaron a la cita? Otras aves que alguna vez hemos visto son la garza real, el estornino, los bandos de jilgueros... y a veces, en la noche, se escucha al cárabo en un pequeño bosque de ribera.

El lunes enviamos los resultados por ebird y todo listo. Una interesante actividad desde casa para aliviar el confinamiento y seguida por cientos de observadores en todo el país.

domingo, abril 19, 2020

Sapiens. De animales a dioses

Título: Sapiens. De animales a dioses
Autor: Yuval Noah Harari
Editorial: Debate
Año: 2016
ISBN: 978-84-9992-622-3



En 2011 el historiador y escritor Yuval Noah Harari publica en hebreo Sapiens. De animales a dioses. Hasta 2014 no aparece la versión en inglés, pero también al español y a más de treinta idiomas. En el 2019, este best seller ya lleva vendidos mñas de diez millones de ejemplares.

El texto repasa la historia de la humanidad desde su aparición hasta la actualidad, de como hemos pasado de ser una especie más surgida de la evolución a cambiar nuestro entorno y el de todo el planeta.

Hace 200 000 años el Homo sapiens era un animal sin importancia aparecido en el continente africano. Durante algún tiempo compartió su existencia con otras especies de Homo, hasta que hace unos 13 000 años se convirtió en el único de su género. En su camino deja atrás milenios de colonización de todo el planeta, acompañados de la extinción de megafauna allí por donde pasa. El gran salto se produjo hace unos 70 000: la revolución cognitiva, que permitió la aparición de un lenguaje nuevo, una comunicación más allá de la que tienen los animales, un lenguaje ficticio... Pero esto lo podemos leer, y mucho más detallado, en cualquier libro de paleotantropología.

Son los siguientes pasos de evolución, evolución cultural y social, los que Harari va desgranando, con pasión y controversia. ¿Han sido todos estos avances positivos? ¿Cómo los hemos alcanzando? ¿Nos los ha transmitido la historia adecuadamente? Aunque el autor hace un repaso completo de estos pasos desde su punto de vista, se deja otros por el camino o los acerca a sus intereses de narración. En cualquier caso suponen una narrativa atractiva y provocadora que puede darnos otro punto de vista no contado muy a menudo.

¿Cuales son estos pasos? La segunda revolución ocurrió hace unos 12 000 años; es la revolución agrícola. Los humanos pasan de ser cazadores-recolectores a domesticar las plantas y animales en su beneficio, lo que lleva a los asentamientos permanentes y a un cambio fundamental. Un cambio que desde su punto de vista supuso una pérdida de calidad de vida. Según el, es el mayor fraude de la historia: fueron este puñado de plantas (trigo, arroz, patatas...) las que domesticaron al hombre y no al revés.

Surgen así en las sociedades numerosas: "el problema [...] es que los humanos evolucionaron durante millones de años en pequeñas bandas de unas pocas decenas de individuos. Los pocos milenios que separan la revolución agrícola de la aparición de ciudades, reinos e imperios no fueron suficientes para permitir la evolución de un instinto de cooperación en masa".

Lo siguiente, como no, es la aparición de los grandes imperios, de las leyes subjetivas (leyes humanas que no están escritas en las leyes de la naturaleza), de los sistemas de comunicación, de la escritura (necesaria para recoger una cantidad de información que ya no cabe en cada uno de los cerebros). Con todo esto se produce una unificación de la humanidad con la aparición de instintos artificiales, basados en la contradicción entre la igualdad y la libertad individual.

¿En qué se basan estas nuevas sociedades? En tres poderes ficticios, en acuerdos entre los participantes de dichas sociedades:
- el imperio
- el dinero
- la religión (incluyendo formas como el capitalismo o el liberalismo)



El siguiente salto se produjo hace unos quinientos años, con la revolución científica. La población desde entonces se ha multiplicado por 14, la totalidad de bienes anuales producidos por la humanidad lo ha hecho por 240 y el consumo de energía por 115. La ciencia (el matrimonio ciencia-imperio/capitalismo) ha sido (es) su trampolín. Pero dentro de este período merece mención especial la revolución industrial, basada en dominar la conversión de energía de unas formas a otras: " ha demostrado [la revolución industrial] una y otra vez que no hay límite a la cantidad de energía que tenemos a nuestra disposición". (Esta afirmación me recuerda a la civilización humana de tipo II y III que Michio Kaku cita en su libro El futuro de la humanidad).

Y el final del libro viene marcado por esta revolución permanente, por el concepto de conciencia humana y la búsqueda de la felicidad, así como de nuestro futuro y una, quizá, segunda revolución cognitiva, una nueva conciencia y un Homo sapiens totalmente diferente. ¿Cuál es el título del epílogo? "El animal que se convirtió en un dios".

Sus planteamientos pueden gustar más o menos puedes opinar que están incompletos o sesgados, que algunas afirmaciones necesitan confirmación... pero desde luego no te va a dejar indiferente. Personalmente pasa a engrosar la estantería de libros a revisar cada poco tiempo.

El éxito de este libro, ha llevado al autor a escribir Homo Deus. Breve historia del mañana, una mirada hacia el futuro ya esbozada en los capítulos finales de Sapiens y lo que es su continuación lógica. Además, está el proyecto de convertirlo en adaptación al cine, dirigida por Ridley Scott y Asif Kapadia como realizador.

Entrevista en tiempos de confinamiento (abril 2020)


Más información
- Comentarios en la Revista GQ.
- Opinión en el Washington Post.

domingo, abril 05, 2020

Monte Faro

Ruta: Monte Faro
Longitud: 14,4 km
Duración: 4,5 horas
Tipo de ruta: circular
Desnivel positivo acumulado: 505 m
Dificultad: baja


Cada quince de agosto y ocho de septiembre se repite la rutina. Entre cinco y diez mil personas se congregan en el Monte Faro para ver y venerar la efigie de la Virgen, que es subida a la ermita desde la iglesia de Requeixo, a unos tres kilómetros en línea recta, donde permanece todo el año. Todo un espectáculo de fervor religioso y recaudación económica, teniendo en cuenta la cantidad de billetes que acaban prendidos en su vestido.

Pero Monte Faro tiene otros atractivos, sobre todo naturales y paisajísticos. La Serra do Faro forma parte de la Dorsal Galega. Está formada por una serie de elevaciones que rondan los mil metros, en dirección NE-SO. Su punto más alto es el Monte Faro, con 1181 metros de altitud, que divide a los concellos de Rodeiro (Pontevedra) y Chantada (Lugo). Representa también el punto más alto de la provincia de Pontevedra, por lo que supone un fantástico mirador sobre el paisaje gallego, especialmente en dirección sureste. A esto hay que sumarle su interés patrimonial con un gran número de mámoas. Precisamente de este aspecto arqueológico deriva un estudio en el que se recoge que éste es el punto más visible de toda Galicia.

A nivel natural, forma parte de la red de espacios protegidos gallegos como Zona de Especial Protección dos Valores Naturais, es Zona de Especial Conservación de la Red Natura 2000 europea y es área prioritaria de avifauna amenazada. Entre sus hábitats destacan las áreas de matorral y vegetación de afloramientos graníticos, junto con bosques (carballeiras) de roble y melojo.

Así que el lugar se merecía una ruta, saliéndonos de la carretera principal por la que se puede acceder tanto al mirador como a la ermita. Había que cruzar el bosque.


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Acceso al inicio de ruta

La ruta se realiza integramente por la provincia de Lugo, excepto en el vértice geodésico, que pertenece a Pontevedra. Desde Rodeiro (capital municipal) tomamos la PO-533 hasta Trasulfe y nos desviamos a la derecha (Monte Faro, Loureiro). Seguimos las indicaciones de Monte Faro y la pista se estrecha. Esta carretera nos llevaría hasta el mirador, pero a unos 5 km de Trasulfe nos desviamos a la izquierda, por el Camiño de Inverno (de Santiago) en dirección a Caibe (parroquia de Requeixo). Cruzado el pueblo (en su extremo oeste) empezaremos la ruta.


Desde Caibe hasta Monte Faro.

Caibe se encuentra a unos 700 m sobre el nivel del mar, por lo que tendremos que ascender casi 500 en algo menos de 6 km, lo que nos hace prever un fuerte desnivel. Una pista de tierra entre prados y setos naturales nos lleva a ver al fondo los aerogeneradores, por encima de un bosque. Cruzamos el Rego das Bergadiñas y comienza la subida, en paralelo al arroyo, que está desbordado y deja correr el agua por el camino, en ocasiones bastante cerrado y pedregoso.

El sendero se adentra en un bosque de carballo y cerquiño, cada vez más impresionante. Empiezan a oirse cantar las aves forestales y se dejan ver con bastante facilidad, por lo que hacemos paradas continuas: herrerillo y herrerillo capuchino, carbonero común y garrapinos, mito, trepador, arrendajo. Las ramas se muestran cubiertas de liquen.

El camino pega un giro brusco a la izquierda y otro a la derecha, para retomar el ascenso continuo. En este momento está muy cerrado de vegetación y, aunque se pasa, hay que tomarlo con calma y cuidado. Al llegar a los 950 m de altitud, el bosque comienza a dejar paso al matorral, comenzado con los brezos y las escobas. El paisaje empieza a abrirse y vemos los aerogeneradores del parque eólico. Los últimos 150 m de desnivel los salvamos a través de un cortafuegos pedregoso muy empinado, ya en la zona de los afloramientos de granito. Ya podemos ver el mirador.







Monte Faro y la ermita

El punto más alto, donde se encuentra el vértice geodésico, se ha construido un mirador de piedra, con zonas de balcón para observar el paisaje hacia el SE, que queda libre de obstáculos. Destaca el edificio de control del parque eólico Faro-Farelo, acristalado, que según la declaración de impacto ambiental del 2002, incluirá un centro de divulgación (?) y paneles informativos (que sí que podemos ver), y una torre de vigilancia forestal. Por supuesto, aquí se encuentra el vértice geodésico.

El paisaje se abre especialmente hacia el sureste, hacia Chantada y Carballedo. Gran parte de lo que observamos es un mosaico típico de prados y cultivos entrelazados por pequeños bosquete autóctonos. Hacia la vertiente noroeste, los monocultivos de pino cierran las vistas. Hacia el noreste la pista asfaltada lleva a la ermita de Nosa Señora do Faro, reformada en los siglos XVII y XVIII sobre un templo anterior, posible lugar de cultos paganos e incluso restos prehistóricos. Alrededor de la ermita se sitúan monolitos, via crucis (el Camino de la Virgen) y caminos empedrados.

Por esta cima pasa el Camiño de Inverno de Santiago, alternativa tradicional de los caminantes que durante la época más dura del año no podían cruzar por O Cebreiro. en su etapa entre Chantada y Rodeiro, y el PR-G 7, sendero Rota do Faro que recorre los puntos más significativos de la Serra do Faro.









Monte Faro-Caibe

El regreso lo hacemos alternando los caminos. Comenzamos bajando por el camino empedrado de la Fuente de la Virgen hasta la carretera, rodeando el monte y bajando en paralelo al rego de Bragadiñas (nombre según el mapa del IGN, muy parecido al arroyo que encontramos al inicio, Bergadiñas, ambos nacen en las laderas del Faro) para observar el paisaje de este lado. Tras avanzar 1,5 km retomamos un breve tramo del Camiño de Inverno hasta el área de descanso de Chan de Seixas. Aquí nos desviamos a la derecha, fuera de la carretera para continuar.

Entramos de nuevo en zona de bosque, por caminos de tractor y alguna corredoira rodeados de robles y antiguos muros de piedra. De nuevo nos lo tomamos con calma a la vista de los herrerillos y trepadores que salen a nuestro paso. Acabamos el camino de nuevo en Caibe, cruzamos el pueblo y damos por terminada la ruta con una agradable charla con una señora del lugar que nos cuenta sus andanzas y las de sus hijos, en un aldea, como tantas otras, en agravante despoblación.






Enlace al álbum de fotos

Más información:
- Ficha del espacio natural den la Dirección Xeral de Conservación da Natureza.
- Ficha del vértice geodésico.
- Etapa del Camiño de Inverno.
- Ficha del sendero PR-G 7.
- Sobre la romería, en este documento.

sábado, marzo 28, 2020

I Trail Castelo de Moeche


Prueba: I Trail Concello de Moeche (2019)
Organizadores: Concello de Moeche
Lugar: Castelo de Moeche (Moeche, A Coruña)
Fecha: 17/11/2019
Distancia: 16 km (desnivel positivo 820 m)

Después de un año en blanco en las carreras de montaña, en octubre probamos con el Trail nocturno do Camiño inglés de Abegondo, de 12 km y las sensaciones fueron buenas. Así que surgió esta oportunidad para probar y, pese a que estaba en la semana anterior al de Caaveiro... !Vamos a intentarlo!

Los comentarios previos en las redes eran de un trail divertido, con un poco de todo, y de dificultad media-baja. Los 16 k, previstos con 800 m de desnivel positivo me daban que pensar, después de algún tiempo sin afrontar esta distancia. El dossier previo que se nos envió ya nos hacía prever una buena organización.

Previa

La previsión daba lluvia, lo que significaba lluvia y barro. Ante esto, cargamos la mochila con chubasquero. Antes de salir la duda de siempre: ¿de corto? A ver que hacen los demás, los que saben de esto. Con tiempo de sobra fuimos hasta el Castelo a recoger el dorsal y aprovechamos la jornada de puertas abiertas para echar un vistazo. Al coche a cambiarse y luego animar a los que salían de la andaina.

¿Objetivo? Probarme y acabar. Si pudiera bajar de dos horas y media o de 9 min/km ya estaría bien. Y guardar fuerzas para la semana siguiente, claro.


Salida y primeros kilómetros

El speaker ya nos avisaba. El principio es cuesta arriba. Y decía la verdad. Dejamos atrás el castillo y tras unos metros de bajada giramos a la derecha para entrar en la primera rampa de asfalto. En seguida, en el lugar de A Paxota, nos echamos al monte. Por pistas forestales vamos ganando altura en dirección a la Pena de Xacín, de 306 m de altitud. Antes de llegar arriba, ya nos cruzamos con los que vienen de vuelta a un ritmo frenético. Ya estamos: 2 km y 300 m de desnivel en 22 minutos. ¿El tiempo se me va!

Ahora toca bajar. No llueva y el chubasquero sobra. Así que el siguiente kilómetro es rápido (al final sería el más rápido de todo el trail) antes de afrontar las siguiente subida a ritmo que nos lleva a media ladera y desciende hacia A Costa con una preciosa bajada que se disfruta.




Del 5 al 10

Como buen rompepiernas que nos habían anunciado, vuelve la subida.  A media ladera entre eucaliptos, estamos camino de la Pena da Cabra por un cortafuegos, sin pasar por ella. Un poco más adelante, en el lugar de Amosa, nos situamos en el punto más alto del recorrido, a unos 330 m en el km 7. No vamos mal, con una media de ritmo de 8:20. La bajada se prevé larga, ya que vamos buscando el valle. Efectivamente son algo más de 2 km seguidos para llegar a los 95 m de altitud en A Ferrería de Abaixo.

Llevamos 3/5 partes de la carrera (una forma de verlo para animarnos) y las piernas y el ánimo van bien, lo estamos disfrutando a tope y el ritmo se nos queda en los 8 min/km.




Del 10 a meta

Llegamos al valle. Estamos ahora bordeando el río Grande de Xubia, que va camino de la ría de Ferrol. Lo acompañamos unos 2 km sin apenas desnivel. Un tramo muy bonito y corrible. A estas alturas de la carrera ya quedamos pocos en la cola, pero el ambiente se anima al encontrarnos con la gente de la andaina.

Nos separamos del río en un brusco giro a la derecha, que se nos había anunciado como una de las subidas más duras. Y así es. Un sendero apenas marcado entre matorral que nos lleva de nuevo a las zonas altas. Las manos se apoyan en las piernas y los pies en lo que pueden. Buscamos consuelo unos en otros. Otro medio kilómetros que sumamos. Estamos, según el GPS en el km 13, ¡el último km nos ha llevado más de 11 minutos, en total 1 h 55 min y la media se nos va a 8:50!

Rodeamos la mina de Tuiril y al norte, a unos cientos de metros vemos el castillo y oímos la megafonía. ¿Tan cerca? No podía ser. Giramos al este y damos un rodeo para una última subida entre pinos hacia el monte das Ferrarías. Las piernas piden descanso, así que nos camuflamos entre los caminantes de la andaina.

En el km 16 empieza la bajada definitiva así que volvemos a correr por el Monte da Caleira sabiendo que ya estamos. Encaramos el último tramo de asfalto y es en este momento cuando descarga la lluvia el granizo. Muy breve, cinco minutos. Lo justo para entrar en meta empapado en la última rampa y con las fuerzas justitas. Entramos en meta en una distancia un poco menor de la esperada, pero dentro del tiempo previsto.




Distancia final: 16,7 km
Desnivel positivo: 719 m
Tiempo total: 2 h 27 min 56 s
Ritmo: 8:52/km
Clasificación oficial: puesto 106º (de 110), puesto categoría 52º VET-M

Conclusión: un gran trail en el que hemos disfrutado del recorrido, de la distancia, del sufrimiento justo... La organización estuvo fantástica en todos los detalles, por lo que repetiremos en la segunda edición.

Ahora toca recuperar, ya que en una semana, viene el trail de Caaveiro y no nos lo podemos perder.

sábado, marzo 21, 2020

Cova da doncela (Viveiro)

Rebuscando en Google Maps en el entorno de Viveiro, dentro del espacio natural protegido Costa da Mariña Occidental (ZEPVN, ZEC, ZEPA) nos encontramos, en la punta da Insua, con la "cova da doncela". La mayor parte de las reseñas de Google nos devuelven a una leyenda clásica en el territorio gallego relacionado con una doncella (no una "moura" en este caso) recluida que sólo asoma en la noche de San Xoán (solsticio de verano). Muchas de estas entradas comentan el hecho de la dificultad para encontrar su situación exacta o lo cerrado que está el acceso por la vegetación.


Cualquiera de los tracks en wikiloc es válido para localizarla, sólo depende de la distancia que queramos recorrer.


Powered by Wikiloc

Acceso

Llegamos desde Viveiro, por la carretera Lu-862 a O Vicedo. En 2km encontramos un desvío señalizado a la derecha de Parque etnográfico A Insua". Seguimos esta carretera hasta el final, cuando se convierte en pista de tierra y alcanzamos un ensanchamiento al pie del vertedero de Punta Insua, sellado en 2003.


La "cueva"

Llegar a la cueva desde aquí son apenas unos 500 metros entre eucaliptales por una pista que luego se convierte en camino. Su aspecto es de estar recientemente despejada (febrero 2020). En un último giro a la derecha, parece que el camino puede llegar directamente al acantilado, pero hay un corte en el terreno en el que se sitúa la boca de la cueva.

La entrada es estrecha y, sobre todo, baja, lo que nos obliga a acceder agachados y continuar así unos metros, poco a poco aumenta de altura y, en unos quince metros, da a una pequeña sala que se abre directamente sobre el acantilado. Nos encontramos entre la Punta do Cabalo y la Punta da Insua. Ante nosotros, el mar Cantábrico, con las olas rompiendo en las rocas y la vista limitada por ambas puntas.





El origen de esta cueva es artificial, pero se desconoce su propósito. Algunas hipótesis se centran en una boca o prospección para extracción de mineral de hierro, algo frecuente entre los esquistos de la zona. Sin embargo, no se han encontrado filones de interés. En la galería son evidentes las marcas del trabajado de la roca, aunque en la abertura final destaca sobre todo el trabajo de la erosión litoral. Otra hipótesis se basa en un objetivo defensivo (militar).

En el exterior, puede avanzarse por un camino lateral que nos permite observar donde se sitúa en el acantilado, sobre una veta clara y, junto a ella, otra cueva, cuyo acceso no está abierto. Desde aquí tenemos vistas al cercano Fuciño do Porco.



Vistas desde Google Earth
En cualquier caso, un destino con leyenda, misterio y un gran encanto. Atención: no está exento de peligro. Aunque llegar a ella y entrar es sencillo, al estar al borde del acantilado exige extremar la precaución.

Más información:
- Web de Manuel Gago.
- Web Caminando entre senderos.
- Más que petroglifos, en Facebook.
- Vídeo a vista de dron en Youtube, por Rubidron.