sábado, julio 10, 2021

PR-G 195: Ruta dos muíños do rego das Gándaras

Ruta: PR-G 195: Ruta dos muíños do rego das Gándaras (Vilasantar)
Longitud: 7 km
Duración: 2,5 horas
Tipo de ruta: lineal
Desnivel positivo acumulado: 106 m
Dificultad: fácil

Si hay un camino o sendero típico en Galicia es aquel que sigue la orilla de cualquier río o regato y en el que nos salen al paso recuerdos de otros tiempos en los que la naturaleza estaba mucho más presente en nuestras vidas cotidianas, como son los molinos de agua, tan abundantes en estos cursos fluviales.

Así es esta ruta homologada en el concello de Vilasantar como sendero de pequeño recorrido en el que podemos encontrar más de veinte molinos. Como elemento destacado, este es el batán de Mezonzo, una construcción quizá del siglo XII, de las pocas en Galicia restaurada.


Acceso

Podemos comenzar la ruta en cualquiera de sus extremos. El nuestro: carretera AC-840 de Curtis a Melide. Después del núcleo de Vilasantar (dirección Melide), a la orilla izquierda de la carretera se ve el panel de inicio de la ruta (aquí en Google Maps). Hay espacio para aparcar a ambos lados.

Primer tramo (km 0-3,5)

Comenzamos en el panel de inicio. Estamos en A Ponte do Sapo, sobre el río Cabalar, afluente del Tambre. Caminamos por una pista ancha por encima del nivel del río. En seguida vemos a nuestra izquierda una construcción reformada. Es el antiguo molino de Casa do Sapo, que incluía aserradero y fábrica de varas para zocas. Al ser privado, lo más que podemos hacer es acercarnos por un lateral a ver la salida de agua. Un poco más abajo, el cauce que estamos siguiendo es ya el río Tambre, que en este tramo sirve de límite entre los ayuntamientos de Vilasantar y Boimorto. El paisaje es de un bonito y sombrío robledal.


Siguiendo el camino, vemos por debajo de nosotros, entre el bosque, el canal de agua de la central hidroeléctrica, a veces cubierto. Al llegar a un cruce con una pista asfaltada (la de la central), giramos a la izquierda para seguir el canal un tramo y continuar luego por asfalto hasta la propia central hidroeléctrica (aproximadamente en el km 2), que en realidad son dos: Tambre-Cabalar y Mezonzo (propiedad ambas de Naturgy, la primera del 2007 y la segunda más antigua, de 1950). Cruzamos y nos internamos en un sendero por la orilla del Tambre con un bosque de ribera, dominado por los alisos, avellanos y las diferentes especies de helechos. En dos tramos se han instalado unas pasarelas de madera (suponemos que para evitar embarrarse en los encharcamientos que se producen). Hemos girado hacia el norte, de forma que dejamos atrás el Tambre y seguimos ahora el río o rego das Gándaras.

Lo que hasta ahora era todo en descenso se invierte y comenzamos a subir. En seguida encontramos un cartel que nos indica la fervenza y ya vemos en lo alto el batán de Mezonzo.


Segundo tramo (km 3,5-7)

La cascada es un salto de unos seis metros de altura en el río das Gándaras. La rodeamos por un senderito abierto en la ladera que va ganando altura hasta llegar a la parte superior, donde se ha hecho un pequeño "mirador" de madera, justo enfrente del batán. Es un rincón espectacular en el que el conjunto etnográfico encaja perfectamente con la corriente de agua y la vegetación de ribera.







El batán, propiedad privada, fue restaurado por la Diputación de A Coruña (2001), por lo que está en funcionamiento para los visitantes. Para verlo hay que avisar en la casa superior, la de Pepe do Batán, como dice un pequeño indicador de madera. Desde fuera podemos observar los elementos principales: el canal, la rueda vertical, el eje o los mazos. Al batán se le suma un molino (también restaurado) y las ruinas (apenas visibles) de un mazadoiro.

Seguimos camino trazando la curva del río hasta llegar a otro tramo asfaltado. Si queremos, podemos seguir la indicación que nos lleva a la iglesia de Santa María de Mezonzo. Al otro lado de la carretera retomamos la orilla del río. Es bosque se hace más estrecho y son más frecuentes las zonas de prado próximas. Comienza una sucesión de molinos continua: da Opa, de Vasques, do Xuíz, do Fachal, etc. hasta llegar al último, el muíño de maquía do Ferreiro, ya en la carretera de O Fachal a Pazos, punto final de la ruta.  Un poco antes podemos observar unos Pasos da vella, rocas planas sobre el cauce que hacían la función de puente. Aguas arriba aún siguen apareciendo molinos, pero están ya fuera de nuestro recorrido oficial.



El regreso se hace por el mismo camino (excepto que se prefiera hacer por las carreteras secundarias pasando por O Priorato que implicaría unos 4 km).

Álbum de fotos.

Más información:
- Web de Turismo de Galicia.
- Ruta y folleto en la web del Concello de Vilasantar.
- En la web Caminando entre senderos.
- En el blog Fervenzas de Galicia.




lunes, julio 05, 2021

Intermareal en la Costa Doce

La biodiversidad en el litoral es abrumadora. Sólo tenemos que bajar a una zona intermareal, mojarnos un poco los pies y descubriremos todo un mundo de vida, adaptaciones e historias. En este caso nos acercamos a un tramo de costa de rocas en el momento en que la marea se retira y deja a la vista, fácilmente accesible, pozas, grietas y superficies.

Estamos en la Costa Doce, un tramo en el Concello de Sada (A Coruña) que mira al interior de la ría de Betanzos, en el Golfo Ártabro. Descendemos el acantilado en la playa de Arnela Pequena, compañera de Arnela, mucho más grande y visitada. Enfrente de nosotros, al otro lado de la ría, las playas de Perbes y Miño. A las doce de la mañana nos encontramos en plena bajamar, lo que deja al descubierto una amplia zona de rocas por explorar. Con cuidado de dónde pisamos (por nosotros y por el ecosistema), nos adentramos a observar.



En la zonificación del intermareal, esta superficie de roquedos se corresponde con la zona  mesolitoral, la más directamente influenciada por el mar. Durante la subida de la marea queda totalmente sumergida, lo que condiciona los organismos que pueden vivir aquí habitualmente y permanecer en este momento.

Las rocas están tapizadas  por los balanos o arneiróns, destacando por abundancia Chthamalus stellatus. Durante el tiempo de retirada del agua cierran las valvas de su caparazón para evitar secarse. Al sumergirse, abren los tergos y extienden los cirros para alimentarse por filtración.

Cubriendo las rocas o flotando en el límite de la marea, entre las algas pardas vemos Bifurcaria bifurcata y Fucus spiralis. Lamentablemente también aparece la invasora Sargassum muticum. Sobre el sustrato también encontramos diferentes moluscos como las lapas (Patella vulgata), Littorina littorea, Tritia reticulata o Gibbula umbilicalis. Las conchas de estas dos últimas están mayoritariamente ocupadas por cangrejos ermitaños Clibanarius erythropus que se hacen evidentes cuando se desplazan con su morada a cuestas, pero pasan desapercibidos si se quedan inmóviles dentro de la concha.









Otros cangrejos escapan a nuestro paso, con ruido evidente al desplazarse y refugiarse en las grietas, su hábitat natural. Son los cangrejos corredores o "queimacasas", Pachygrapsus marmoratus. Su coloración es variable, desde verde oscuro a casi negro. En lo que coinciden todos es en su agresividad y en como se defienden con sus pinzas para evitar ser molestados en su grieta. Otra especie menos frecuente es Xantho hydrofilus, de mayor tamaño y coloración amarillo oscura (o pardo clara), en las que destacan las puntas de las pinzas o quelas de color chocolate, casi negro.

Nos acercamos ahora a cualquiera de las pozas en las que se ha quedado recogida agua marina. En la mayoría destaca el tapiz rosado en el fondo de las cubetas de un alga calcaria incrustante, Littophillum incrustans. En los bordes próximos a la superficie se sitúa Corallina officinalis, rosa o púrpura, de aspecto plumoso. En las grietas de estas "charcas" se sitúan dos especies de anémonas, Actinia equina, que suele ocupar las zonas menos sumergidas por lo que retrae y oculta sus tentáculos, y Anemonia viridis que, al contrario, no puede guardarlos por lo que no soporta la desecación y suele ocupar zonas que nunca quedan al descubierto por completo. Junto a ellas, los erizos Paracentrotus lividus reposan en huecos de las rocas, excavados con sus resistentes púas y mandíbulas. Moviéndose inquietos algunas especies de pequeños peces de roca, así como camarones, Palaemon elegans, de hábitos carroñeros.







Dos especies más llamaron nuestra atención. Una de ellas es una formación de aspecto esponjoso, globoso, y de color amarillo sucio. Se trata de Leathesia difformis, un alga parda de sección hueca que aparece en agrupaciones sobre las rocas. La otra, una ascidia (filum Urochorda, subfilum Tunicata) de la especia Botryllus schlosseri que forma colonias de aspecto estrellado semejante a una flor, en cuyo centro se sitúa un sifón exhalante común.




Todo un mundo por descubrir, ya que esta es sólo una pequeña muestra de la biodiversidad a simple vista y en unos minutos. Volveremos a explorar con más detalle.



Álbum de fotos.

Más información:
- Web de Adela Leiro.
- Documento del Ministerio para la Transición Ecológica sobre las comunidades marinas.
- Guía de prácticas para enseñanza secundaria: zonación en el intermareal rocoso, del Grupo de Investigación en Ecología Costera.


viernes, junio 25, 2021

Experimentos de ciencia improbable

Título: Experimentos de ciencia improbable
Autor: Pierre Barthélémy
Editorial: Blackie Books S.L.U.
Año: 2019
ISBN9788417552206

Portada en la web de la editorial

En la solapa de este libro se recoge: "Después del éxito de Crónicas de ciencia improbable vuelve el autor del blog científico más leído en Francia". Es por lo tanto una secuela de un primer libro de 2013 que ha recibido el premio nacional de literatura científica. Me arriesgo con él sin haber leído el primero.

En este caso el autor recoge recoge una serie de experimentos extraños que intentan dar respuestas a preguntas cuando menos curiosas, experimentos recogidos en publicaciones como Journal of Surgical Education, Journal of the American Medical Association, Annals of Diagnostic Pathology, etc. Pierre resume estas investigaciones y nos la presenta con cierto humor: "La ciencia que hace reír... y pensar". Son escritos publicados originalmente en el suplemento semanal Sciencie et Médecine del diario Le Monde.

En cuanto a los contenidos en si mismos, estos son los ejemplos de la propia editorial:
• ¿Cómo funciona el estómago de un ogro?
• ¿Es fiable un testigo ebrio?
• ¿Cómo nadamos más rápido: en agua o en moco?
• ¿Cuáles son los ciclos del deseo según Google?
• ¿Incita al suicidio la música country?
• ¿Qué hay dentro de las salchichas?
• ¿Puede ser la revista Playboy una herramienta científica?
• ¿El deporte en la cama es realmente deporte?

Así que el libro pasó por mis manos sin pena ni gloria. Entretenido, para leer a ratos, para saltar de una "entrada" a otra, pero poco más. Las 208 páginas pasaron rápido. Eso sí, hay que tener en cuenta que al ser escritos periodísticos todos tienen una extensión prácticamente igual, por lo que en la maquetación en formato libro, de las cuatro páginas de cada titular, una y tres cuartos están en blanco.

Portada del suplemento de ciencia de Le Monde

Más información:
- Una crónica en noticiassin.com.
- El autor y el libro en la web de la editorial.
- El blog del autor en Le Monde.

viernes, mayo 14, 2021

Dolmen de Cabaleiros

Entre el V y III milenios a de C (en la transición al Neolítico) los habitantes de la actual Galicia construyeron los enterramientos colectivos que forman los dólmenes, la construcción megalítica más frecuente, hasta el punto que se calcula que pueden ser más de cinco mil. En tierra de granito, el trabajo de las grandes losas de piedra formaba la cámara funeraria (anta o dolmen), recubierta posteriormente con tierra y piedras (mámoas) que se cubrían de vegetación. Podemos encontrarlos de tipos variados, en diferentes estados de conservación, protegidos con grandes estructuras o totalmente abandonados...

En Tordoia, comarca de Ordes, nos encontramos con un buen ejemplo de dolmen en la parroquia de Cabaleiros. Está situado en la orilla de la carretera CP-8401 (Avenida do Dolmen, s/n). Así como otros muchos dólmenes son difíciles de localizar o se encuentran "salvajes", este es de los "domesticados". Un muro de piedra rodea una finca de aproximadamente 800 metros cuadrados. En su entrada un panel metálico nos informa de donde estamos. El acceso, por lo tanto, es muy fácil.

La mámoa tiene un diámetro aproximado de 30 metros, mientras que las dimensiones de la losa superior, la cubierta, son de unos cuatro metros de diámetro. Este techo reposa sobre otras siete piezas (ortostatos) que forman, en conjunto, la cámara funeraria poligonal. La altura máxima sobre el suelo es de 1,70 metros aproximadamente. El corredor queda enterrado, por lo que en la actualidad no es visible.







Es monumento histórico artístico desde 1975, adquirido por la Deputación de A Coruña en 1977. En la descripción de la ficha del PXOM, nos cuentan que la finca de As Medorras, también llamada Candieira o Chousa do Cacheiro, "al parecer fue utilizada para proteger el ganando en los años setenta y como vivienda ocasional. Sufrió varias violaciones furtivas que pusieron en peligro la estabilidad de la cámara. Un fragmento que falta de la cubierta así como una cruz grabada en los ortostatos son obra de un vecino que quería destruir el monumento, cosa que impidió el propietario".

Ficha del Plan xeral de ordenación muncipal

A escasa distancia del dolmen podemos visitar Pedra Longa, un conjunto de rocas con aspecto de menhir también cargadas de leyendas.


Más información:

- Web del Concello de Tordoia.
- Web Patrimonio Galego.
- Ficha dl dolmen en el Plan xeral de ordenación municipal.
- Información general del megalitismo en el blog de Francisco Javier Torres.

miércoles, abril 28, 2021

SM-15: Ruta BTT Monte do Gato

Ruta: SM-15, ruta BTT Monte do Gato
Longitud: 20,7 km
Duración: 2 horas
Tipo de ruta: circular (en BTT)
Desnivel positivo acumulado: 607 m
Dificultad: moderada

Las rutas SM corresponden a la señalización realizada en su día por el Proyecto Mandeo ("Sendas do Mandeo"), enfocado a revitalizar la cuenca abarcada por dicho río. Todo este material está ahora incorporado a la nueva Reserva da Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo. Algunas de estas rutas corresponden a trazados para realizar en bicleta de montaña, aunque también son válidos para senderismo.


Acceso

La SM-15 discurre por el Monte do Gato en los concellos de Coirós y, la mayor parte, de Oza-Cesuras. Comienza oficialmente en Ponte das Moas, no lugar de Maial, donde se sitúa el panel informativo. Nuestra descripción comienza en otro acceso, en el km 564 de la N-VI, enfrente de la Parrillada Barral. Realizamos la ruta en sentido antihorario.


Primer tramo (km 0-2,5)

Comenzamos a unos 300 metros de altitud, por una pista ancha y sin dificultades, con poco desnivel en el primer kilómetro y medio. El camino está bien señalizado con postes de madera con las placas "oficiales" de la SM-15. A nuestra derecha, poco visible, va quedando el pequeño valle del Rego de Torarou y la ladera en la que se enclava el yacimiento de arqueológico de Pena Furada.

A partir de aquí tenemos algunos tramos con zonas de bosque muy agradables. La pista comienza a romperse con piedras sueltas y el desnivel en bajada aumenta con tramos de hasta el 25%. Es una zona divertida. En el km 2,5 aproximadamente llegamos al punto más bajo del camino, Ponte das Moas donde nos encontramos con el panel de ruta y enlazamos con pista asfaltada.



Segundo tramo (km 2,5-11)

Desde aquí comenzamos el tramo de subida. Seguimos la carretera paralela al río Miñatos. Debemos ir atentos a la señalización, ya que en algunos casos está desaparecida o tirada, por lo que podemos saltarnos algún cruce (como lo que nos pasó a nosotros, que retomamos el trazado en las cercanías de As Nogueiras). La carretera se continúa, entre bosque de ribera, por pistas de tierra en constante ascenso. Con calma y con pendientes variables, alguna durilla, llegamos al lugar de A Ribeira primero y Vilariño después, para sguir en dirección a Samil. Estamos ya en el extremo (SE) de la ruta, pero aún queda una úlrima rampa tras girar a la izquierda para alcanzar el punto más alto de la ruta.

Vemos una antigua caseta forestal de obra. Nos desviamos unos metros de la ruta para llegar a ella y situarnos a 557 metros de altitud (estamos un poco antes del Penedo Samil). Hacemos una paradita para observar el paisaje, ya que tenemos buenas vistas, especialmente hacia el sureste, a las tierras altas de Curtis.




Tercer tramo (km 11-21)

Con la sensación de tener hecha la parte más dura de la ruta seguimos hacia el Penedo Samil (a nuestra izquierda va a quedar un conjunto de mámoas en Pena Moura) hasta el primer cruce. Si seguimos de frente iríamos por la zona alta, casi cresteando y pasando junto al vértice geodésico del monte Felgar. Pero tomamos a la izquierda para comenzar el descenso de algo más de 2,5 km por una pista bastante rota por el paso de motos y quads.

Cruzamos el Rego das Penas das Tripas, en O Castelo y continuamos con menores desniveles en dirección a las laderas de la Pena do Corvo y los petroglifos de Fonte do Oso (quedan para otra ocasión). Poco después del depósito de agua, a la altura de una nave, giramos a la izquierda (para no salir a la carretera nacional) y en poco más de 1,5 km cerramos la ruta regresando al punto de inicio.



Ruta muy completa con varios puntos de interés y con otros que dejamos para revisar en otra ocasión, especialmente relacionados con los valores arqueológicos de estas elevaciones de Monte do Gato.

Más información:
- Web Reserva da Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo.